Crítica: Enola Holmes (2020)

Volver al indice de críticas por género / una crítica del film, por Alejandro Franco


Recomendación del EditorGB, 2020: Millie Bobby Brown (Enola Holmes), Henry Cavill (Sherlock Holmes), Sam Claflin (Mycroft Holmes), Helena Bonham Carter (Eudoria Holmes), Louis Partridge (Tewkesbury), Burn Gorman (Linthorn)

Director: Harry Bradbeer – Guión: Jack Thorne, basado en las novelas de Nancy Springer

Trama: Enola tiene 14 años y vive con su madre Eudoria. Cuando ésta desaparece de un día para otro sin dejar rastro, Enola se pone en marcha para encontrarla. El juego ha comenzado y a la hermana menor de Sherlock Holmes no le interesan los tabúes ni las restricciones de la estricta sociedad victoriana sino encontrar a su madre contra viento y marea. Pero en su camino se ha topado con una conspiración y la chica Holmes será incapaz de dejarla escapar, oportunidad que aprovechará para demostrar todo su talento deductivo para dilucidarla.

Crítica: Enola Holmes (2020)

Un placer culpable. No, Enola Holmes no es la mejor película que exista sobre Sherlock Holmes (o algún miembro de su familia que tenga similares dones deductivos) y ni siquiera el misterio es su gran fuerte, pero es un tour de force de la protagonista y es difícil no quedarse prendado con ella. Millie Bobby Brown es puro carisma y diversión y, cada vez que rompe “la cuarta pared” (le habla directo a la cámara y al público, saliédose del personaje y de la historia y reconociendo que esto es una ficción), te vuelve cómplice de sus locuras y de sus fascinantes piruetas. Stranger Things le dió la fama pero Enola Holmes le da el estrellato y muestra que la Brown tiene capacidad de sobra para ponerse al hombro una película liviana y convertirla en algo completamente disfrutable.

Enola Holmes está basada en una saga de novelas de fan fiction escritas por Nancy Springer. Ella imagina una hermana pequeña de Sherlock y Mycroft Holmes y ello le sirve no solo para desarrollar un Sherlock Holmes Begins (o, mas precisamente, un Enola Holmes Begins, aprendiendo de dónde toda esta gente obtuvo su erudición, su capacidad de razonamiento y su talento para pelear) sino para intercalar un discurso feminista crítico con las condiciones de la sociedad británica de la época. Hay una conspiración relacionada con la votación parlamentaria que podría darle la capacidad de voto a las mujeres en la sociedad victoriana de finales del siglo XIX, hay un lord desaparecido y hay una muchacha (Enola) en busca de su propio camino en la vida al desaparecer su madre y descubrir lo despótico de la tutela de su férreo hermano mayor Mycroft. Enola, en sus desventuras, se topa con la estricta educación británica y ella, un espíritu libre alentada por su madre, es incapaz de someter al corsé de las arcaicas reglas de la sociedad inglesa.

Al mando pusieron a Harry Bradbeer – importado desde Fleabag – y se nota. Los diálogos de la Brown a cámara son calcos de los de Phoebe Waller-Bridge (obviamente con menos procacidad y cinismo, pero igual de chispeantes), y Bradbeer dirige con gusto otra odisea feminista. Pero acá el discurso feminista no es estridente sino un obvio estado de reacción frente a los abusos de una época y de una sociedad que basa su orden en una larga lista de restricciones, muchas de ellas arbitrarias e incluso avaladas por mujeres plegadas a tal orden con tal de obtener reconocimiento y un lugar en semejante sociedad machista (como la directora de escuela que hace Fiona Shaw). Todo esto hace que la historia se desarrolle de manera mas natural, digerible y pasatista en vez de clavarse en sus trece y volverse un panfleto feminista discursivo y reaccionario.

Pero si la aventura es liviana, es la Brown la que la convierte en memorable. Los ojos de la Brown son una fiesta con guiños de todo tipo a la cámara – desde obvios hasta sutiles – y es difícil no enamorarse de la muchacha. Sea un tomboy a trompada limpia con un esbirro de los malos (Burn Gorman, con la cara ideal para la tarea, detalle que me hace acordar al Hombre Flaco de Los Angeles de Charlie), o deslumbrante con traje de gala y melena suelta como la mas bella dama de época, la Brown es un camaleón que devora cámara todo el tiempo, no importa que comparta escenario con gente mas fogueada como Helena Bonham Carter, Sam Claflin o un sorprendentemente sutil Henry Cavill como Sherlock Holmes, una perfomance que demuestra que el tipo no es solo músculos y una cara bonita sino que puede dar una actuación sentida en pantalla. Cavill tiene una química sutil con la Brown y pagaría por verlos mas tiempo juntos. No, no es el típico Sherlock drogón, pedante y sabelotodo sino un tipo tranquilo, deductivo y suavemente emocional, detalle que lo humaniza y que lo hace alcanzable para alguien tan eferverscente como la Brown.

En los tiempos que corren Enola Holmes representan dos de las mejores horas de cine que he visto últimamente. Desde ya el filme fracasaría completamente (y mostraría todos sus costurones) con otra intérprete como protagonista pero, por suerte, no es el caso; y, desde ya, laBbrown ya tiene un admirador en quien escribe estas líneas, una chica con pasta de sobra para el estrellato, enorme carisma y expresividad, y con altas chances de que figure un Oscar en un futuro cercano.