Crítica: Super Mario Bros: La Película (2023)

Volver al índice de críticas por año / una crítica del film, por Alejandro Franco

USA / Japón, 2023: Chris Pratt (Mario Mario), Anya Taylor-Joy (Princesa Peach), Charlie Day (Luigi Mario), Jack Black (Bowser), Seth Rogen (Dinky Kong), Kevin Michael Richardson (Kamek), Keegan Michael-Key (Toad)

Director: Aaron Horvath & Michael Jelenic – Guión: Matthew Fogel, basado en el juego de Nintendo

Trama: Mario y Luigi Mario son dos plomeros de Nueva York que quieren iniciar su propio negocio. Cuando un barrio de la ciudad sufre una inundación masiva deciden ir a ayudar para, de paso, obtener un poco de publicidad para su emprendimiento. Pero una vez en las cañerías descubrirán un pasaje secreto a un mundo de fantasía dotado de reinos poblados por criaturas pacíficas y simpáticas. El problema es que el rey Bowser, líder de las malvadas tortugas, ha comenzado a invadir un reino tras otro y solo la Princesa Peach y sus leales súbditos son capaces de hacerles frente. Pero, para ello, precisan un talismán mágico y solo Mario y su hermano pueden ayudarles.

Crítica: Super Mario Bros: La Película (2023)

Que una película sea taquillera no significa que sea buena. Ciertamente Super Mario Bros 2023 es mejor a su antecedente de 1993, pero sin ser una super maravilla. Es simple, simpática y destila fanservice por todos los poros – están los personajes, los niveles y las distintas versiones de los juegos están integrados a la trama y el entretenimiento es redondo e inofensivo -, pero no es La Gran Aventura Lego.

Quizás la mayor gracia del filme reside en que le dieron la franquicia a Illuminationlos de Mi Villano Favorito, Sing y otros títulos taquilleros – que, aunque sean europeos, parecen los dignos sucesores de Tex Avery y Chuck Jones. Aunque veas un minion dibujado (y sin que diga una palabra) ya te da risa, y eso habla de un talento natural para hacer personajes estéticamente graciosos. Y cuando están en movimiento, son carismáticos y no podés apartar la vista de ellos. En el caso que nos ocupa está Toad – un honguito que está al servicio de la Princesa y que le pone la voz Keegan-Michael Key – el cual es un ladrón constante de escenas. Es el equivalente de los minions en este reino – hacen torpezas de todo tipo, son increíblemente simpáticos y te dan ganas de llevarte uno para tu casa como recuerdo -. El resto es más genérico. El malo es muy malo – Jack Black se debe haber hecho una panzada con el rol -, el secuaz del malo es como una tortuga hechicera retorcida y torpe, Luigi y Mario son dos estereotipos ambulantes de la tanada, y la Princesa es menos sumisa de lo que uno podría anticipar. La historia es simple – bien como para chicos con edades de un dígito… y para adultos que crecieron jugando a las consolas a estos juegos durante años – y no tiene demasiado sentido. ¿Por qué este universo está lleno de niveles y tuberías? ¿Por qué se puede acceder a él desde las cloacas de Nueva York?. Simplemente porque el libreto lo dice y porque el juego original estaba así diseñado.

Al menos Super Mario Bros entretiene en el sentido mas básico de la palabra. El drama del filme live action de 1993 fue intentar explicar la razón de todo, y acá eso es pasado olímpicamente por alto ya que, de todos modos, a la audiencia no le interesa. No se precisa ser un experto en el juego para disfrutar el filme, pero no esperen nada demasiado elaborado. Es simplemente una Propiedad Intelectual llevada a la pantalla grande con una gracia básica, pero no le llega a la altura de Sonic. Funciona, no ofende y no aburre, y eso – en este momento – es más que suficiente.

SUPER MARIO BROS

Super Mario Bros (1993) – Super Mario Bros (2023)

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