Crítica: Abigail (2024)

Volver al índice de críticas por año / una crítica del film, por Alejandro Franco

4 atómicos: muy buenaUSA, 2024: Melissa Barrera (Joey), Dan Stevens (Frank), Alisha Weir (Abigail), William Catlett (Rickles), Kathryn Newton (Sammy), Kevin Durand (Peter), Angus Cloud (Dean), Giancarlo Esposito (Lambert)

Director: Matt Bettinelli-Olpin & Tyler Gillett – Guión: Stephen Shields & Guy Busick

Trama: Un grupo de criminales ha sido reclutado para secuestrar a la hija de un millonario. La niña de doce años – llamada Abigail – es apasionada por la danza clásica y suele practicar por las noches en un gigantesco teatro céntrico a puertas cerradas, el cual es alquilado de manera permanente por su padre. Drogada e inconsciente, es llevada a una gigantesca casona en las afueras en donde son esperados por Lambert, el cerebro de la operación. Lambert les ordena permanecer con la chica durante las próximas 24 horas, momento en el cual comience a negociar el pago del rescate. Pero las cosas se salen de control cuando uno de ellos aparece decapitado en el sótano de la casa. Recorriendo la mansión en busca de extraños, pronto descubren que están encerrados y no tienen manera de salir de la propiedad. Y, lo que es peor, la inocente niña de doce años resulta ser un monstruo, un vampiro de edad centenaria que ahora comenzará a cazarlos hasta que no quede ninguno con vida.

Crítica: Abigail (2024)

Abigail es un claro ejemplo de la diferencia entre una muy buena película de terror y una excelente película de terror. Durante el 95% de su duración la trama es sólida, los sustos son buenos, las muertes son violentas y los personajes son empáticos. La figura central es enigmática y super carismática. Todas las cosas ocurren siguiendo su lógica interna, y hasta hay momentos para el humor negro. El tema es el clímax, en donde el filme hace trampa y quiebra sus propias reglas. Si hubiera seguido el orden lógico y natural de las cosas, Abigail podría haber sido brillante.

Está la dupla de directores de las últimas dos Scream y ese descubrimiento que fue Ready or Not, que son Matt Bettinelli-Olpin & Tyler Gillett y, como ahora todos los directores viene con seudónimo, se hacen llamar Radio Silence (bah, en realidad es el nombre de su productora, pero a esta altura funciona como sinónimo de la dupla). Aunque me falta ver la última Scream, Abigail califica perfectamente como su obra más lograda. Uno espera que Abigail repita los trucos de Ready or Not el trailer devela el mayor secreto de la historia (ya nadie sabe hacer trailers en esta época!) – ya que se trata de un escenario único devenido en coto de caza. Sólo que no se trata de una familia de lunáticos (eh…, ahora que lo pienso, no estoy tan seguro de eso), sino de vampiros. Un equipo de amorales especialistas acepta dar un golpe a cambio de una millonada en dólares, lo cual requiere secuestrar a la hija de un potentado. La piba tiene doce años, ama practicar ballet clásico por las noches en un teatro gigante alquilado para ella sola (la familia está obviamente podrida en plata y le da todos los gustos), y ése es el momento ideal para raptarla. El equipo incluye un ex policía corrupto, una enfermera militar adicta aunque en rehabilitación, una hacker adolescente, un matón gigante con poco cerebro, un desconfiado francotirador de pasado militar y un junkie sicópata (Angus Cloud, un tipo muy joven que falleció antes de estrenarse el filme, y en unas circunstancias muy raras que califican a priori como suicidio). A los tipos los espera el operador (Giancarlo Esposito: Gus Fring! Antón Castillo!), el cual les dice que deben custodiar a la niña durante 24 horas mientras se hacen las negociaciones por el rescate. El lugar de espera es un caserón gigantesco en medio de la nada, lo mas parecido a la Mansión Wayne dotada de seguridad de alta tecnología. Mientras juegan billar y beben, matan el tiempo y se conocen por sobrenombres (idea tomada de Perros de la Calle de Tarantino) para no develar sus verdaderas identidades, sólo que en vez de ser el señor Naranja, el señor Blanco, etc, se apodan como el Rat Pack de Frank Sinatra.

(Si a esta altura le tengo que explicar al lector quién era Frank Sinatra y qué era el Rat Pack, usted no es digno de pertenecer a nuestra comunidad arlequinera).

Como el ritmo es muy bueno, no pasa mucho antes que esta gente caigan como moscas y, cuando intenten salir, se den cuenta de que todo es una trampa y están encerrados. Ya que el trailer te arruinó toda la sorpresa, sabemos que Abigail es una feroz vampira y que todas las señales en las antigüedades de la casa – comenzando por los escudos familiares con logo de dragón – te dan a entender que es la hija de Drácula (de hecho, el proyecto nació como una especie de remake / modernización del filme homónimo de 1936). Hay un par de carnicerías veloces y silenciosas y, mientras esta gente intenta sacudirse el estado de WTF de la cabeza, se dan cuenta que la piba es una bicha con una boca plagada de dientes como un tiburón, inmune a las balas y que va a cazarlos uno por uno.

Mientras que todo eso es predecible – bien llevado, pero predecible igual – y uno espera que la única importancia de Esposito en la trama sea ser su Renfield y haberle llevado comida calentita y fresquita a la casa para que la nena se alimente, los tipos de Radio Silence comienzan a enredar las cosas para que todo no sea tan obvio, dando a entender de que esa gente está ahí por una razón, y no es la más obvia. Y ahí es cuando comienza a deshilacharse la trama. Tal como pasaba en los filmes de Blade, los chupasangres modernos manejan oscuras corporaciones y carteles mafiosos y por eso son millonarios… un detalle que empieza a tener cada vez menos sentido a medida que avanzan con la exposición de datos y una supuesta conspiración de inexplicables alcances. Mientras esta gente saca conclusiones sobre esa subtrama (en donde el padre de Abigail sería más malo, poderoso e implacable que Keyser Soze), viven peleando batallas campales con la piba vampiro, y cada uno de los ataques está filmado con gusto. Si uno se reía de cuando la gente recibía balazos en Django de Quentin Tarantino (que salpicaban la cámara como si fueran bolsas de sangre), esperen a ver el baño de hemoglobina que tiene reservado Abigail, lo que va de lo impresionante a lo ridículo.

El tema es el final. (alerta spoilers) Donde no debería haber sobrevivientes los hay, y la decisión parece estar tomada simplemente por cuestiones sentimentales. Durante todo el tiempo el filme se burla de las reglas cinematográficas del vampirismo (los crucifijos, el ajo, etc) pero, a último momento, se vuelve un ferviente creyente y, si liquidás a la criatura que te infectó, volvés a la normalidad como si nada… un detalle estúpido ya que hay una larga sucesión de mordidas e infecciones con lo cual, lo más lógico, es que solo te liberes si matás al vampiro original en el tope de esa cadena. Lo lógico hubiera sido que Abigail se quede con algún secuestrador convertido como su guardián (y eso hubiera ganado nuestra Recomendación del Editor) pero, en cambio, decide que la gente sobreviva y salga caminando de la casa como si nada. (fin spoilers).

Aún con el discutible final, Abigail es muy entretenida. Los ataques son feroces y están filmados con nervio. Alisha Weir –Matilda, el Músical! – se roba la pantalla cada vez que aparece como la niña vampira, y éste es el rol que le hace ganar el estrellato. Las performances son muy buenas – hasta las pétreas Kathryn Newton y Melissa Barrera muestran rango -. Hay humor en momentos inadecuados y secuencias de shock inesperadas. Y todo es muy entretenido, dando como resultado una sólida película pochoclera con secuencias muy logradas. Lástima que el final la aparta de la gloria y sólo queda como un pasatiempo bien cocinado, apetitoso y con todos los componentes en su medida justa… sólo que te deja cierta sensación de que la porción podría haber sido un poquito mejor y algo mas abundante.