Crítica: Los Hermanos Caradura (The Blues Brothers) (1980)

Volver al índice de críticas por año / una crítica del film, por Alejandro Franco

USA, 1980: John Belushi (Jake Blues), Dan Aykroyd (Elwood Blues), Cab Calloway (Curtis), James Brown (reverendo Cleophus James), Kathleen Freeman (hermana Mary Stigmata)

Director: John Landis – Guión: Dan Aykroyd & John Landis

Recomendación del Editor

Trama: Jake Blues ha sido liberado de la cárcel y junto a su hermano Elwood decide visitar el orfanato donde fueron criados. Allí se entera de que el orfanato será rematado por el Municipio a menos de que obtengan 5.000 dólares para pagar la deuda de impuestos en el plazo de unos pocos días. Al visitar la iglesia del reverendo Cleophus James – en busca de un consejo para resolver el problema – Jake tiene una epifanía: reunir a su antigua banda de blues y dar un concierto para recaudar fondos. Para ello debe reclutar a los miembros de la banda pero al hacerlo se han topado con un grupo de neo nazis, a los cuales han humillado en el camino. Decididos a cobrar venganza ahora los neo nazis, la policía y hasta la antigua novia de Jake han comenzado a perseguirlos… convirtiendo a la misión de caridad en una fuga imparable en la cual los Blues Brothers deberán correr por sus vidas.

Crítica: Los Hermanos Caradura (The Blues Brothers) (1980)

Debo confesar que no soy fan ni de Dan Aykroyd ni de John Belushi. Aykroyd es tan pedante y rebuscado – mas después que se la creyó luego del mega éxito de Los Cazafantasmas – y Belushi… excesivo es decir poco. Tampoco nunca entendí la obsesión norteamericana por Animal Housela vi, me resultó indiferente -, a la cual ponen en un sitial de culto. Pero, cosa increíble, combinar a Aykroyd, Belushi y Landis – director de Animal House – terminó siendo una movida que da resultados mucho mejores de los esperados en The Blues Brothers. El punto es obvio: la dupla de Aykroyd y Belushi no están para reírse o parodiar a los mejores cantantes de Blues de la historia norteamericana sino para ponerse a la par de ellos y aportar su granito de arena. El resultado final es una película dotada de una banda de sonido magistral y mechada con algunos chistes graciosos.

El cómo terminaron Aykroyd y Belushi armando un acto musical no es ninguna novedad. Ambos trabajaban en Saturday Night Live el mítico programa cómico norteamericano que va en vivo todos los sábados a la noche desde 1975 hasta la fecha, emitiéndose de manera ininterrumpida – y armaron un sketch musical en 1976. Aykroyd, melómano confeso – hasta el punto de alquilar un bar de blues para los after hours luego de los ensayos del programa – se llevó a Belushi y le mostró su discoteca completa, maravillando a Belushi con la música y terminando por armar un acto que presentaron al público en 1978. No era parodia, era homenaje puro a las mas grandes estrellas del R&B con covers hechos con gracia, el carisma y la buena voz de Belushi, y con Aykroyd acompañando en coros y armónica. Cuando la dupla publicó un disco treparon rápido en los rankings y la Universal les ofreció un cheque en blanco para que hicieran un filme basado en el acto. Lo que siguió después fue una guerra campal entre los artistas y el estudio – la droga corría como agua entre el cast y el equipo; Belushi vivía dado vuelta y llegaba tarde a todos los rodajes, cuando no, estaba directamente irrecuperable luego de noches de festichola; Aykroyd y Belushi insistieron en poner a sus ídolos en actos musicales cuando la mayoría de ellos no habían tenido un éxito desde hacía décadas (y curiosamente revivirían sus carreras a partir del éxito del filme); se atrasaron feo en el rodaje y se fueron de mambo con los gastos, especialmente con las decenas de coches que compraron y destrozaron en el clímax, eso sin contar con cientos de extras que no estaban en el presupuesto -, con el plus de que hubo cadenas de salas cinematográficas (sureñas, por supuesto) que sabotearon el filme y se negaron a exhibirlo porque “mostraba a su público blanco un grupo de cantantes negros viejos y decadentes”. De 10 palos verdes se fueron a 30 millones de dólares de producción, una locura total considerando que eso fue lo que costó El Regreso del Jedi en 1983 (!) y esto era una mera comedia.

Mientras que los actos musicales son exquisitos – he aquí a Aykroyd y Belushi poniendo alma y sentimiento en sus performances; el resto está super fogueado y derrocha carisma con sus mejores temas – por otro lado el libreto es flojito. John Landis despunta las cosas metiendo mucho gag visual – la salida de Belushi de la cárcel al principio parece salida de Cape Fear; las persecuciones de autos; la cara de asombro de Aykroyd y Belushi frente a los delirios que a Landis se le ocurren como autos voladores o que caen de miles de metros de altura -, pero la novia sicópata de Carrie Fisher solo está para meter algunos gags al estilo de El Coyote y el Correcaminos (falta que diga “lanzallamas marca ACME”) y los diálogos de los músicos reclutados son blandísimos en el mejor de los casos. Esta es otra de esas misiones divinas – salven de apuro al Orfanato / el Teatro / el Estudio de Cine – que vimos en Los Muppets, Sing, Ven y Canta!, Los Tres Chiflados o incluso La Ultima Locura de Mel Brooks.

The Blues Brothers (o Los Hermanos Caradura como atrozmente renombraron acá) se ha vuelto mas sabrosa con el paso del tiempo debido a los inspirados actos musicales. La comedia es dispar en el mejor de los casos. Aun así sigue siendo un filme super recomendable, un entretenimiento liviano adornado con una banda sonora de lujo que ha envejecido para mejor… como ocurre con el buen vino con el paso de las décadas.

THE BLUES BROTHERS

Los Hermanos Caradura (1980) – Blues Brothers 2000 (1998)

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