Crítica: Cyborg 2087 (1966)

Volver al Indice – crítica de Cine Fantástico y de Culto / una crítica del film, por Alejandro Franco


3 atómicos: buenaUSA, 1966: Michael Rennie (Garth A7), Karen Steele (doctora Sharon Mason), Wendell Corey (Sheriff), Warren Stevens (doctor Carl Zellar), Eduard Franz (profesor Sigmund Marx)

Director: Franklin Adreon – Guión: Arthur C. Pierce

Trama: El doctor Sigmund Marx ha descubierto la radiotelepatía, dispositivo por el cual es capaz de enviar mensajes de un cerebro a otro. Pero dicho descubrimiento tendrá un uso siniestro en el futuro, en donde una tiranía será capaz de controlar mentalmente al resto de la población mundial. Para evitar esto, Garth – un androide del año 2087 – ha sido enviado a través del tiempo por la rebelión, para convencer a Marx de que destruya el aparato y oculte el descubrimiento o, caso contrario, matarlo y eliminar las pruebas de su hallazgo. Garth obtiene aliados en la doctora Sharon Mason, asistente de Marx, y en el doctor Carl Zellar, amigo de Mason, los cuales creen en su historia al ver el cuerpo mejorado de Garth, dotado de dispositivos imposibles de fabricar con la tecnología actual. Pero dos androides del gobierno han sido enviados al presente para eliminar a Garth y evitar que éste corrija el pasado; y ahora el androide, con ayuda de sus amigos, deberá batirse a duelo con los asesinos, poniendo en riesgo el futuro mismo de la humanidad.

Crítica: Cyborg 2087 (1966)

Siempre se dice que James Cameron “toma” ideas de otros autores. Por ejemplo, que Avatar es Danza con Lobos en el espacio. O que la idea de Terminator salió del episodio The Soldier de la serie The Outer Limits. Si Terminator 1 salió de dicha tira, entonces Terminator 2: Judgement Day debió haber nacido seguramente de Cyborg 2087. Díganme si la idea no les suena: androide viene del futuro con la misión de convencer / aniquilar (de ser necesario) a un científico que inventa una máquina que cambiará el destino de la humanidad, generando una tiranía de las máquinas; tras él vienen otros androides, dispuestos a eliminarlo y arruinar su misión (los T-1000?); se topa con un par de aliados y, para convencerlo de que tiene partes cibernéticas no creadas en esta época, descubre su brazo y revela circuitos y articulaciones reforzadas; deben abrirlo para sacar un dispositivo de su pecho; al final convence al científico y altera la historia, con lo cual él mismo desaparece al extinguirse la línea de tiempo que implicaba su creación. Ah! y el androide tiene la orden de no matar – por eso lleva un arma sónica que solo aturde -.

Honestamente Cyborg 2087 es mucho mejor de lo que se ve – una patética producción barata rodada en backlots, con un pueblo del oeste como telón de fondo y dos o tres escenarios -, y es porque el libretista Arthur C. Pierce tiene ideas originales y bien fundamentadas – hay un par de parlamentos del filme que te sorprenden por la solidez, mas viendo lo berreta de los uniformes del futuro, los autos baratos y las computadoras de cartón pintado; ¿les comenté que el dispositivo rastreador de los androides asesinos es una pulsera con una brújula común y silvestre pegada con velcro? -. El drama con Pierce, en todo caso, es que no sabe cómo expandirlas, con lo cual el director Franklin Adreon se mete a hacer tiempo con persecuciones y peleas interminables (y mal coreografiadas). Pero, considerando el patético presupuesto, el filme te resulta interesante y no lo dejás hasta el final.

Cyborg 2087 formaba parte de un paquete de cinco películas rodadas para televisión por el fugaz estudio United Pictures Corporation. Se dieron maña para juntar a varios actores en la mala / o típicos secundarios televisivos, como Michael Rennie (a años luz de Klaatu y que se ve demasiado viejo como androide pero al menos le pone ganas), y Warren Stevens, el pseudo Doctor McCoy de Planeta Prohibido. Si, Rennie juntaba monedas para pagar el pancho y la coca, y terminaría haciendo varios esperpentos en el final de su carrera (incluso rodando con Paul Naschy) antes de morirse en 1971 con apenas 61 años (acá tiene como 55 pero parece mucho mayor).

Cyborg 2087 es recomendable para los amantes de las pelis viejas de sci fi y para los que encuentran ideas en medio del barro. A mí me gustó y, por lo visto en los comentarios de la IMDB, no soy el único. Una pieza rara y difícil de conseguir pero con temas interesantes… los cuales quedan coartados por los paupérrimos valores de producción.