Crítica: Dejar el Mundo Atrás (Leave the World Behind) (2023)

Volver al índice de críticas por año / una crítica del film, por Alejandro Franco

4 atómicos: muy buenaUSA, 2023: Julia Roberts (Amanda Sandford), Mahershala Ali (G. H. Scott), Ethan Hawke (Clay Sandford), Myha’la (Ruth Scott)

Director: Sam Esmail – Guión: Sam Esmail, sobre el libro de Rumaan Alam

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Trama: Clay y Amanda Sandford deciden tomarse un fin de semana de vacaciones, y alquilan un lujoso chalet en las afueras de la ciudad, cerca del río. Van con sus dos hijos, y todo parece indicar que serán unos días de ensueño lejos del mundanal ruido. Pero al poco tiempo de llegar los celulares dejan de funcionar, Internet se corta, y no siquiera hay señal de TV o radio. Al principio creen que es una falla temporal pero, cuando van a pasar la tarde a la playa, descubren un gigantesco carguero incrustado en la arena. Toda la situación se vuelve cada vez mas inquietante. Para colmo a medianoche les llega una visita inesperada: un adinerado hombre de color y su hija, los cuales se identifican como los Scott, los dueños del chalet que alquilan. Amanda es una persona renegada cuya personalidad misantrópica le lleva a desconfiar de cualquier persona que no es de su familia. Amanda creen que son ladrones, pero Clay – mas amable y confiado – los invita a pasar, y accede a dejarlos pasar la noche en su casa, durmiendo en el sótano. Pronto las tensiones raciales entre Amanda y Ruth, la hija del adinerado G.H., comienzan a florecer. Pero las señales que vienen del mundo exterior son cada vez mas estremecedoras. Ahora la TV tiene una señal de emergencia las 24 horas, tal cual pasaba en los días de crisis durante la Guerra Fría. Por otro lado llegan noticias de que la nación está bajo un ciberataque. Sea cierto o mentira, la realidad es que el miedo los invade, y algo abrumador está pasando allá afuera. ¿Es simplemente paranoia, o de algún modo se ha desencadenado el fin del mundo?.

Crítica: Dejar el Mundo Atrás (Leave the World Behind) (2023)

En algún momento la capacidad de discernimiento del cerebro humano se murió. Yo creo que tiene que ver, primero, con la aparición de Internet y, después, con la llegada de los celulares. La gente ya no agarra un libro, no ve un filme viejo, carece de cultura. Hubo una generación que fue de transición – tipo la nuestra, los cincuentones, que apreciamos lo que nos da la tecnología – y, luego, vinieron generaciones de individuos que viven para lo pasatista, gente sin cultura que se la pasa emitiendo juicios de valor sin sustento y, lo que es peor, empezaron a llegar por legiones a este mundo. Tomemos por ejemplo esta película. Si la produjeron los Obama, entonces es woke o de izquierdas. Si es yanqui, es demasiado paranoica y se creen el ombligo del mundo. Si es de Netflix es automáticamente mediocre. Si ponemos actores negros y blancos, ahí ya viene la propaganda de la tolerancia y contra la discriminación. Los críticos la apreciaron, el público la detestó. ¿Qué caraj… le pasa a toda esta gente?.

Dejar el Mundo Atrás viene de la mano de Sam Esmail, el mismo de la serie Mr. Robot. Y lo único que hizo Esmail es agarrar una típica trama paranoica propia de los tiempos de la Guerra Fría y trasladarla a la época actual, aggiornándola y dándole un contexto moderno. No hay muchas cosas que sean un disparate en el filme, quizás un par (como lo del barco, aunque lo del avión sí me lo creo: los Airbus son totalmente computarizados) que sirven para darle una o dos escenas espectaculares como para llenar un trailer. Pero el escenario apocalíptico que pinta Leave the World Behind es fascinante. Si de pronto se corta la electricidad y no funciona en absoluto la tecnología a la cual te volviste adicto, vivís en las sombras. La gente ya no sabe pensar por su cuenta. Nadie lee un mapa si hay GPS. No sabe la base de primeros auxilios sin chequear algo en Google. Quedás aislado de todo y no pasa mucho tiempo antes que empieces a paranoiquear de lo lindo.

En sí Dejar el Mundo Atrás abreva de dos fuentes: la que cita la trivia de IMDB es un episodio de La Dimensión Desconocida original, “Los Monstruos de Maple Street” donde el paso de un meteorito dejaba a un vecindario sin luz, teléfonos o siquiera autos que funcionaran; y pronto se piraban y comenzaban a atacarse entre ellos porque pensaban que todo era parte de una avanzada alienígena para reemplazar a los humanos con clones… aunque Rod Serling, brillante como era, también era un predicador denso en cuestiones políticas y morales, y todo el episodio tenía connotaciones anti macartistas – el otro es un comunista, un alien, un quinta columna enemigo, etc, y todo el mundo lo persigue y lo lincha porque la turba se da manija todo el tiempo de quién es el enemigo escondido -. Lo otro, por bobo que parezca, es Duro de Matar 4.0. ¿Se acuerdan cuando Justin Long hablaba de “La Gran Subasta”?. Hackeabas todo lo que podías hackear, dejabas al país sumido en el caos y los enemigos de afuera podían hacer lo que quisiesen porque las autoridades estaban desbordadas por el caos.

Acá las cosas van de a poco. No hay TV, radio, GPS, teléfonos… piensa que hubo una tormenta o algo así. Luego, a la familia de Julia Roberts y Ethan Hawke se les aparece un moreno en smoking (Mahershala Ali) y su hija a medianoche, en el chalet de lujo que alquilaron para el fin de semana en las afueras de la ciudad. Ali dice ser el dueño, y da alguna muestras de ello pero no tiene la identificación a mano. Tuvo que salir de apuro de un concierto sinfónico y perdió la billetera. El dúo está demasiado bien vestido para ser una dupla de ladrones / acosadores, pero la historia de Ali no cuaja. Ok, tienen un lujoso Jaguar y la llave de la exquisita cava de vinos y licores de la casa, pero eso no garantiza que sean los dueños. ¿Y por qué un ricachón saldría a las apuradas de un concierto sinfónico y se olvidaría de sus papeles?.

La tensión se palpa en el aire. Las excusas no son muy creíbles, pero hay miedo en el aire porque toda esta gente ha estado viendo cosas extrañas este último día. Barcos que se estrellan en la playa. Aviones que se vienen abajo. Todo esto da un clima para una de M. Night Shyamalan pero, gracias a Dios, no viene con ridículo giro de tuerca en los cinco minutos finales. Me hubiera gustado que Mr. Esmail hubiera omitido telegrafiar cosas – como que la TV pasa una señal de emergencia que data de la Guerra Fría o que fugazmente se ve un noticiario indicando que todo el país se encuentra bajo ciberataque -. Es cierto, llegar al final de la película y soltar una parrafada podía ser peor, pero quizás era mejor retrasar las noticias un poco más. No, no son plantas venenosas vengándose de la humanidad como la estupidez de The Happening. Pero es algo mucho más creíble, terrible y plausible.

Es posible que me esté volviendo un loco conspiracionista como el personaje de Kevin Bacon en el filme, un pueblerino que al final le suelta su teoría de lo que está ocurriendo. Pero si vos ves los diarios, no podés dejar de tener una sensación de incomodidad que crece todos los días. Retrocedimos décadas, antes todos convivían por el dinero (caso de China fabricando productos para Estados Unidos, cosa que siempre me pareció una imbecilidad atómica si ideológicamente son enemigos!), y ahora las super potencias parecen estar librando una guerra secreta (y no tan secreta) por el dominio del mundo. No invadir países, ya nadie hace esa estupidez (diganselo a Putin), pero sí endeudarlos, obligarlos a cederle cosas y recursos, mejorar de apuro el armamento y, si tienen bombas nucleares, hacer unos cuantos desplantes, total nadie va a atreverse a tocarles la cola. Cuando lees que USA quiere impedir que los chips de Nvidia lleguen a manos de los chinos (para que estos no avancen en el tema de la Inteligencia Artificial, lo que sería brutal para sembrar información falsa o generar un masivo ciberataque), y los chinos los consiguen igual por otro lado. Cuando Rusia invade Ucrania y empuja a Irán a que promueva ataques contra Israel para que USA no pueda financiar dos frentes de guerra. O promoviendo al dictador del jopo, el cual debería ser el primer ultra-hiper-recontra conservador y archi enemigo de los comunistas… a excepción de que el jopo loco admira a Putin y le encantaría ser un dictador con falsa vestidura republicana… estamos todos locos. Y cuando vos vez lo que estos personajes hablan – de que Estados Unidos se ha hecho tantos enemigos que un ataque conjunto, a la distancia, puede hacerle estragos mortales -, te das cuenta que toda esa chifladura no suena tan disparatada en el contexto actual. (alerta spoilers). En el episodio de La Dimensión Desconocida (que me lo vi para sacarme la curiosidad; y están todos los temas del filme ahí, en una serie de hace 60 años!), el cortar la información y la electricidad (o sea, el confort de la sociedad moderna) es la Etapa I; luego sigue la estimulación de la paranoia (Etapa II), y luego los atacantes (los aliens, en el caso del episodio de Rod Serling) simplemente se sientan a tomar jugo mientras nos atacamos unos a los otros, porque ante la ausencia del estado aparece la anarquía, y cada tipito con un librito diferente (Etapa III). ¿De qué creen que trataba El Día de los Trífidos de John Wyndham?. ¿De plantas mutantes que escupen veneno y dominan la Tierra?. ¿O de cómo la civilización se sume en el caos por una causa externa, y aparecen dictadores, líderes mesiánicos, locura religiosa, esclavistas, y todo lo peor del ser humano?. (fin spoilers).

Dejar el Mundo Atrás es excepcional. El clima es casi perfecto. Desentona Julia Roberts en el rol de amargada y cínica, pero al final la realidad doblega sus prejuicios porque el horror es demasiado grande como para permanecer imperturbable. Es el Fin del Mundo tal como lo conocemos, pero no por epidemias, marcianos o meteoritos que chocan contra nuestro planeta. Hay cosas traídas de los pelos (la escena de los autos… ya verán de lo que les hablo), pero el resto suena incómodamente verosímil. Dejar a la civilización cocinarse en su propio caos. La mayoría de los protestones de la IMDB se quejan porque no hay un final explícito. Para colmo el filme lo estrenaron en diciembre, apenas dos meses después que se murió Matthew Perry. Y como uno de los personajes es un fan a muerte de Friends, el corte de Internet lo deja sin mirar el capítulo final de la serie. No es un detalle estúpido, es importante para la trama – como dice alguien “es un show de nostalgia sobre una realidad que nunca pasó”, porque Nueva York nunca fue así de amable y abierta, amén de ser una de las últimas series con cast eminentemente blanco (y acá el filme subraya que, ante el apocalipsis, el color de piel es lo que menos nos importa) -. El punto es que la subtrama de Friends hizo viral al filme de una manera impensada, diciendo todo el mundo que se trataba de una falta de respeto para Perry cuando nadie es capaz de pensar que este filme fue rodado muchos meses antes que el comediante falleciera.

Hay muchos temas en el filme. Si cae la civilización, la naturaleza viene a reclamar el lugar del hombre (he ahí por qué los venados ya no le tienen miedo a los seres humanos). Cualquier teoría conspiracionista es cierta. Los preparacionistas (los que tienen el bunker anti bombas nucleares cargados de provisiones y armas) no estaban tan chiflados como uno pensaba. La libertad que brinda Estados Unidos es su talón de Aquiles, ya que cualquiera puede entrar o acceder desde fuera. Y que el personaje logre su cometido y pueda devorar su ansiado capítulo final de Friends con una sonrisa, quizás signifique que sólo podemos ser felices en un mundo de ficción, porque la realidad es aterradora.

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