Crítica: Hunters (La Cacería) (2020)

Volver al indice de críticas por género / una crítica del film, por Alejandro Franco


2 atómicos: regularUSA, 2020: Al Pacino (Meyer Offerman), Logan Lerman (Jonah Heidelbaum), Dylan Baker (Biff Simpson), Jerrika Hinton (Millie Morris), Lena Olin (el Coronel), Saul Rubinek (Murray Markowitz), Carol Kane (Mindy Markowitz), Josh Radnor (Lonny Flash)

Creada por David Weil

Trama: Nueva York, 1977. Jonah Heidelbaum ha sido testigo de cómo mataban brutalmente a su abuela en el living de su casa. Desesperado y en busca de venganza, Jonah le pide información a los pandilleros de la zona, consciente de que nada ocurre en el barrio sin que ellos no sepan. Pero cae la policía y Jonah es atrapado en medio de la redada. Ahora ha aparecido un extraño – el veterano millonario Meyer Offerman – a liberarlo. Meyer no sólo era amigo de la abuela de Jonah sino que también dirige una organización clandestina dedicada a cazar nazis y matarlos de la peor manera posible. Y la única pista que tienen es que la abuela de Jonah reconoció a alguien en las calles de su zona días antes de su muerte… un antiguo oficial nazi que regenteaba el campo de concentración donde ella estuvo durante la Segunda Guerra Mundial. Sediento de sangre Jonah se lanzará a la yugular del genocida… pero pronto será detenido por Meyer, quien tiene otros planes para el individuo. Pasando a formar parte de las huestes de Meyer, allí Jonah se enterará de que la infiltración de jerarcas nazis en suelo norteamericano no fue casual ni aislada y que forma parte de una conspiración en donde los nazis decidieron compartir su tecnología con los altos mandos estadounidenses a cambio de una amnistía y limpieza de sus pasados… sin saber que su plan final era infiltrar el gobierno norteamericano para corromperlo, tirarlo abajo y erigir el Cuarto Reich de entre sus cenizas.

Crítica: Hunters (La Cacería) (2020)

Quinto capítulo. Es hasta donde pude llegar (y no es que tiré la toalla por la escena del mousse de chocolate; si quieren ver una escena que les de vuelta el estómago como una media les recomiendo el postrecito de Salo o los 120 Días de Sodoma de Pasolini, donde lo servían con una cucharita de plata y calentito recién salido del horno; yummy, yummy…). Mas que la escena de la caquita, lo que mas me desbordó fue la secuencia donde cascan a un nazi en un granero, y éste les empieza a contar a sus agresores de que el gobierno norteamericano había reclutado una tonelada de criminales de guerra nazis, les habían dado nuevas identidades, les habían limpiado sus prontuarios y los habían enrolado en los mas prominentes puestos científicos y militares del gobierno yanqui. Claro, estos chicos hicieron experimentos atroces de toda clase (con lo cual manejaban una data que sería imposible de obtener de otro modo que no fuera cometiendo crímenes contra la humanidad, y la cual resultaba vital para desarrollar armas de todo tipo) y eran unos genios de la tecnología así que... ¿qué importaba un poquito de ultraje si ellos eran tan enemigos de la amenaza comunista como nosotros, y sus conocimientos de avanzada podían ponernos adelante en la carrera armamentista producida por la escalada de la Guerra Fría acaecida después de la Segunda Guerra Mundial?.

Y mientras todos ponían cara de asombro y ultraje – como si ésta fuera la revelación propia de una gigantesca conspiración a lo The X-Files -, decidí apagar la tele. Simplemente porque me dí cuenta que la serie estaba escrita por gente ignorante, tipos que ni siquiera se molestaron en agarrar un libro de historia o consultar de manera básica la Wikipedia, y que decidieron despachar fruta a lo pavo.

Hasta ese momento Hunters venía bastante bien, con algún derrape que otro. Cuando Logan Lerman quiere jugar al Ajedrez con la morena agente del FBI que lo investiga, le dice que un Gambito de Dama es una movida en donde se juega agresivamente con la Dama en el tablero de los 64 escaques. ERROR. Es el sacrificio de un peón del flanco de la Dama para abrir el centro, no es que sale a pistear con la Reina por todo el tablero. Pero no es la única pifia. Los primeros dos capítulos insisten en que Lerman – dueño de una tienda de comics – hable de la mitología de los superhéroes… y te das cuenta que el tipo que redacta el libreto no tiene ni la mas p… idea de superhéroes, de sus etapas históricas y de sus motivaciones reales. Es como un banana que se las da de sofisticado. Habla de “la oscuridad” de Batman cuando Batman, desde su concepción hasta 1977, era un simple detective disfrazado – recién el Caballero de la Noche que todos conocemos, cruel y violento, aparecería en The Dark Knight Returns de Frank Miller de 1986; Batman no podía ser oscuro hasta ese momento porque el Comics Code Authority (tipo el Código Hays de los comics) se lo impedía; vean sino la evolución del Joker, que pasó de sicópata a bromista apenas un año después de ser creado en 1940… hasta que en los 70s pudieron regresarlo a su salvaje esencia original -. Chascos como ésos siguen y la cereza del postre es la revelación de los nazis reclutados por los estadounidenses. Truman aprobó la Operación Paperclip en los cuarentas (que importó y blanqueó a una bocha de científicos nazis para emplearlos en la industria militar) e incluso puso a Wernher Von Braun (el creador de las bombas voladoras V1 y V2, las cuales mataron miles de civiles en Inglaterra desde 1942 hasta 1945) al mando de la NASA e incluso éste hizo una serie de documentales sobre el espacio para Walt Disney en los años 50 (!!!) (de esto hablamos en el artículo Científicos Nazis: Héroes de la Guerra Fría en nuestro portal hermano Datacraft). Eleanor Roosevelt y Albert Einstein denunciaron a Paperclip en los 50´s y Dwight Eisenhower sólo terminó por darle el visto bueno. Ahora me pregunto: ¿qué diantres pensaba la audiencia de Disneylandia en ésa época al ver a Pepe Cohete en pantalla?. ¿Que von Braun era un virginal campesino que criaba margaritas durante el Tercer Reich?. La realidad de todo esto es que el pragmatismo estadounidense – forzado por la carrera armamentista de la Guerra Fría – iba (según ellos) mas allá de todo tabú moral, con lo cual von Braun & co terminaron construyendo el escudo atómico que protegería a la sociedad estadounidense hasta el día de hoy. Ojo, los yanquis no se quedaron solo con los alemanes sino trajeron a algunos amiguitos japoneses que hicieron desmanes de todo tipo en la legendaria Unidad 731vean sino Los Hombres Detrás del Sol -, obteniendo datos imprescindibles para el desarrollo de armas bacteriológicas así como de avances en la carrera espacial (como cuando revientan como un globo a un pobre tipo en una cámara despresurizada de apuro; ¿cómo creen que perfeccionaron los trajes espaciales, eh?) y los soviéticos hicieron otro tanto con los científicos nazis que capturaron por su cuenta.

Pero si la operación Paperclip apareció en los diarios y von Braun hablaba en Disneylandia¿de qué se asombran estos pavos de Hunters?. Es como si la serie operara en un mundo paralelo donde la existencia de nazis en EEUU fuera un secreto guardado a cuatro llaves. O como si la CIA no investigara a cabilderos de origen germano que influencian las decisiones del presidente de los Estados Unidos. O la pavada de que el Cuarto Reich comienzará en EEUU cuando hubiera sido mas fácil influenciar y tomar las dictaduras ultraderechistas que proliferaban en Latinoamérica en aquel momento y construir allí un bastión fascista anticomunista con amplio apoyo y sin necesidad de esconderse. Pero si en el aspecto enciclopédico Hunters falla, esperen a ver lo bizarro del tono. Hay momentos en que Hunters se vuelve ultra documental – relatando la vida en los campos de concentración, poniendo a la vista los vicios de los oficiales nazis – y, de pronto, tenemos bolazos como que el equipo que reunió Al Pacino es uno de superhéroes – Logan Lerman es Codebreaker, ya que es tan inteligente que puede percibir pistas en cosas insólitas; hay una monja con ametralladora y vínculos con el Mi6; un actor fanfarrón experto en maquillaje e infiltración; un ex combatiente de Vietnam de origen japonés que sabe todo sobre cómo matar, un par de veteranos que saben mucho de electrónica y comunicaciones; y una Foxy Brown de segunda mano -, con sus respectivas presentaciones animadas con slogan incluido; falsos infomerciales sobre cómo reconocer a un nazi; y sobrenombres ridículos como Judéroe (heroe judío) o ponerle Baticueva al lugar de reunión del equipo.

Verán: Hunters (2020) tiene un serio problema de identidad. Yo no tengo problema con la idea de un equipo tipo Misión Imposible matando nazis de la peor manera posible. Tampoco tengo dramas con que sea un pastiche: a fin de cuenta existe todo un subgénero – el nazixploitation – que usó a los nazis como villanos para delirios de cualquier tipo (desde los desnudos de Love Camp 7 hasta los zombies nazis de Shock Waves, Outpost y Dead Snow; la locura de Ellos Salvaron el Cerebro de Hitler; el Hitler robot en la secuela de Iron Sky o como jefe de final de partida en el juego Castillo Wolfenstein; las bases nazis construídas en la Luna que figuran en la precuela; Bastardos sin Gloria, sin ir mas lejos, que imagina un final alternativo de la Segunda Guerra Mundial y cuyo tono Hunters intenta copiar sin éxito) y, hasta ahora, nadie se ha rasgado las vestiduras. Pero dicha falta de ofensa pasaba por un motivo y es que tomaban a los nazis como malvados per se sin profundizar las circunstancias de la situación, siendo meras caricaturas malvadas, simples excusas para una aventura pasatista. Ahora, si vos tomás Iron Skyun bolazo atómico con nazis – y le agregás pasajes serios sobre la tortura y la muerte en los campos de concentración, estás desconociendo la naturaleza de tu producto y estás creando algo tan contradictorio como ofensivo. Vos no podés ser Dead Snow y La Lista de Schindler al mismo tiempo; si vas a entretener, entonces no seas profundo; y si vas a ser profundo, entonces no seas banal. Hasta Tarantino se dió cuenta que había límites que no podías traspasar si ibas a usar a los nazis para un vehículo pochoclero. Pero acá… Dios mío… hay cosas que te hacen chirriar los dientes. Los gags cómicos parecen salidos de Jordan Peele (uno de los productores de la serie y que tiene esa cosa irreverente tan característica) pero, si hubieran sido podados, quizás la serie sería mas efectiva. O no. ¿A quién se le ocurrió poner a una monja armada hasta los dientes, asesina y ex agente del Mi6?. Hunters no sabe si ser seria o cómica, entretenida o profunda, y se bandea de un lado a otro. Por un lado vemos flashbacks (interminables flashbacks a lo Arrow) sobre campos de concentración nazis, y después vemos a una morenita de afro descomunal teniendo un catfight con una asesina nazi, donde la germana termina empalada con un palo de escoba. A mí me da la impresión de dos cosas: 1) de que Hunters padece el problema que tiene todas las series de streaming, que estiran las cosas de manera insufrible hasta cumplir el cupo de los 8 capítulos (una película de 8 horas!) y 2) que sin los toques pop ni los flashbacks esto podría haber sido una pasable miniserie de 3 o 4 horas. Sin el drama, solo pasatismo. Enfocándose en el equipo a lo Mision Imposible de 1977 sin ofender a nadie ni ponerse serio. Cambiando los componentes del equipo por algo menos comiquero. Es cierto que Al Pacino eleva la calidad cada vez que aparece (le da una importancia a la cosa que, en realidad, no la tiene) y que tiene su cuota de ocurrencias inspiradas (como el encuentro de Pacino con John Noble, el banquero suizo que hizo su fortuna a costa del saqueo nazi), pero en el fondo no deja de ser una pavada con aires de sofisticación y excentricidad para lo cual no tiene talento el que lo escribe. Quizás sea parte del problema Jordan Peele, cuya influencia hace de que haya elementos blaxploitation y descontracturados en la serie. Quitando eso, dejando a un grupo de soldados / familiares de victimas del Holocausto buscando venganza, no yéndose por las ramas con lo del comic o los flashbacks, Hunters podría haber sido una serie potable y hasta memorable. Pero así es un pastiche que derrapa casi todo el tiempo y que termina por resultar chocante.