Crítica: Wonka (2023)

Volver al índice de críticas por año / una crítica del film, por Alejandro Franco

4 atómicos: muy buenaGB / Canadá / USA, 2023: Timothée Chalamet (Willy Wonka), Calah Lane (Noodle), Hugh Grant (Lofty el Oompa Loompa), Tom Davis (Lejía), Olivia Colman (Sra Fregosa), Paterson Joseph (Slugworth), Matt Lucas (Prodnose), Mathew Baynton (Fickelgruber), Keegan-Michael Key (Jefe de Policía)

Director: Paul King – Guión: Paul King & Simon Farnaby, basado en los personajes creados por Roald Dahl

Trama: Willy Wonka es un joven soñador que ha aprendido con excelencia las artes del manejo del chocolate. Ahora ha llegado a la gran ciudad para poner un local en las Galerías Gourmet, en donde vender sus exquisiteces. Sin embargo los tres fabricantes locales de chocolate – Slugworth, Prodnose y Fickelgruber – ven a Wonka como un competidor peligroso y le tienden una trampa. Utilizando al corrupto jefe de policía, deciden enredarlo con la estafadora Señora Fregosa, dueña de la pensión local y, con la primera noche que pasa en el hospedaje, Wonka queda endeudado en una cifra millonaria. Para abonarla debe trabajar en la lavandería subterránea que tiene Fregosa en la pensión, en donde se topa con la joven Noodles y otras víctimas de las estafas de la malvada hotelera. Pero el ánimo de Wonka no decae nunca, y pronto inventa un plan para salir a la calle y vender sus chocolates de manera clandestina, de manera de abonar la deuda de todos los prisioneros de Fregosa y dejarlos libres. Pero el Cártel del Chocolate se ha enterado de sus intenciones y está dispuesto a atraparlo in fraganti, con lo cual lograría expulsar al chocolatero de la ciudad y recuperar el ritmo de sus negocios. ¿Podrá el optimista Willy Wonka triunfar a pesar de toda la adversidad que se encuentra en su camino?.

Crítica: Wonka (2023)

Willy Wonka in name only, como dirían los americanos. Chequeando el portal, veo que no hice ninguna reseña de Charlie y la Fábrica de Chocolate (menos, del original de 1971 con Gene Wilder) como para refrescar mi memoria. Sé que el libro es mas oscuro y hasta sádico, una marca registrada de Roald Dahl que durante 30 años fue autor de cuentos de terror antes de dedicarse a la literatura infantil (y darle a los cuentos un toque siniestro cuasi hitchcockiano, si se me permite apreciar). El Mr. Wonka de Dahl era cínico, misántropo y gozaba de castigar con saña a los niños que se portaban mal.

Ahora, bien, ¿cómo llegamos a ese chocolatero sádico, dueño de una fábrica infernal y llena de secretos, desde este ingenuo soñador que es todo buenas intenciones y grandes ambiciones altruistas?. Claro que no cuadra. Me hace acordar a La Balada de Pájaros Cantores y Serpientes, la precuela de Los Juegos del Hambre que vi hace poco, y que pinta a un joven Corolianus Snow tan galante, estoico y épico que vos decías… ¿y éste tipo es el que bombardea los distritos de Panem, tortura gente y juega juegos mentales con Katniss Everdeen?. Algo parecido a lo que ocurre con la trilogía de precuelas de Star Wars, donde la historia de origen de Darth Vader es tan inconexa con el resultado que todos conocemos, que uno termina diciendo que le faltaron rodar al menos dos películas intermedias. ¿Cómo es que el tipo, en los cinco minutos finales, se vuelve el malo que todos conocemos (o amamos)?.

Ya que no soy un ultra fan de Roald Dahl, al menos eso me permite acercarme a Wonka con cero expectativas. Está el responsable de Paddington y eso se nota a la legua. Este Wonka es una especie de Paddington con forma humana, ingenuo, ambicioso, lleno de talento y buenas intenciones, con historia triste detrás y sometido por villanos de cartón pintado que tienen un guiño cruel aunque no demasiado. Está Olivia Colman, la cual es un placer verla en cualquier rol, y tiene un don innato para la comedia que puede revivir a un muerto. Hay un montón de secundarios ignotos, la mayoría actores ingleses de carácter – el mayordomo de Dowtown Abbey (Déja vú!), el pelado Matt Lucas, el americano Keegan-Michael Key que a esta altura ya es un gusto adquirido, etc -, cameo de la deliciosa Sally Hawkins… y Timothée Chalamet. No puedo ver a Chalamet liderando el universo desde Arrakis (era mejor Kyle MacLachlan!), pero el tipo tiene una facilidad pasmosa para ponerse la piel de esta versión de Willy Wonka. Irradia alegría, carisma, es puro optimismo. Increíblemente las canciones arrancan muy bien, no son ese bodrio del sobrevalorado Lin-Manuel Miranda, y son contagiosas. Y todo tiene ese tono pegadizo de melodrama ligero donde no hay nada que va a impedir que el héroe consiga su meta. Hay momentos que emocionan, hay chistes absurdos que son para aplaudir, es realmente un filme muy disfrutable. Hasta el bizarro Oompa Loompa de Hugh Grant tiene una gracia enorme.

El problema con Wonka es que en el tercer acto se cae. Hasta ese entonces teníamos villanos fabulosos – el Cártel del Chocolate (!), la malvada casera y su secuaz, el cura (Rowan Atkinson) adicto al chocolate, el jefe de policía que se devora sus sobornos en bombones – y la trama seguía su lógica interna. Pero, luego, es como que no saben cómo atar todos los cabos sueltos. El Oompa Loompa es como un enorme deus ex machina, la resolución es demasiado rápida e ingenua, de pronto todos tienen recursos para hacer lo que se les ocurra. Y los últimos momentos finales son simplistas, forzados, con libreto empujando a los personajes para que se entronquen con la mitología del libro de Roald Dahl sin que tenga demasiada lógica.

Por un pelo Wonka no es una gran película digna de la Recomendación del Editor. Pero, como entretenimiento familiar, funciona de maravilla la mayor parte del tiempo. A los gourmet del cine el final le hace crujir los dientes, pero al resto del mundo – que ha comprado a Chalamet con frac rojo y sombrero de copa desde el vamos – no le afectará en lo más mínimo. Es una película que te moviliza, aunque sea imperfecta. Te levanta el espíritu, te cambia el humor. Y lo único que cuenta para los niños es que los malos reciban su castigo, lo que ocurre aunque el resto diga que las cosas fueron demasiado forzadas. Pero la interpretación de Chalamet y elenco tiene su encanto, y la historia te cautiva. Y si un filme te deja un muy buen sabor en la boca, se merece los 4 atómicos, aunque haya alguna que otra desprolijidad.