Crítica: La Muerte le Sienta Bien (1992)

Volver al indice de críticas por género / una crítica del film, por Alejandro Franco


3 atómicos: buenaUSA, 1992: Meryl Streep (Madeleine Ashton), Goldie Hawn (Helen Sharp), Bruce Willis (Dr Ernest Menville), Isabella Rossellini (Lisle von Rhumans)

Director: Robert Zemeckis – Guión: David Koepp & Martin Donovan

Trama: Madeleine Ashton y Helen Sharp se odian desde que eran jóvenes y Madeleine le robaba todos los novios a su amiga. Ahora Helen está arañando los 40’s y lo mejor que ha encontrado es ponerse de novia con el aburrido cirujano Ernest Menville. Asistiendo a una gala de teatro descubre que la estrella del show es Madeleine, la cual le ha puesto el ojo a Ernest. Pero la carrera de Madeleine viene en baja y, lo que es peor, se siente vieja y poco deseable. Un inesperado cruce con una extraña la ha puesto en la puerta de la mansión de Lisle von Rhumans, una excéntrica europea que dice tener el secreto de la eterna juventud. Y una vez probado el suero de Lisle, el cuerpo de Madeleine experimentará cambios extraordinarios… usando su nueva imagen solo para arrebatarle a Helen su novio y casarse con él. Lo que Madeleine no sabe es que el suero de Lisle involucra la inmortalidad – sin importar el daño físico que sufra – y que Helen ha descubierto el secreto y lo ha probado consigo misma, lo cual desatará una guerra entre las ex amigas – por la posesión de Ernest – de impensables consecuencias.

Crítica: La Muerte le Sienta Bien (1992)

Hay chispazos ocasionales de lo que debería haber sido La Muerte le Sienta Biencriticando la banalidad de la cultura de la belleza, la obsesión de los ricos por verse eternamente jóvenes y el accionar mercenario de los cirujanos plásticos, los cuales recaudan sin importar si lo que piden sus clientes es un disparate y se van a ver peor que antes -, sólo que el libreto es blando y todo termina sepultado bajo las morisquetas y los efectos especiales. Es una comedia que te saca una sonrisa o dos pero no mas que eso. Saquen la banda sonora, los FX, un cameo brillante de Ian Ogilvy (El Santo!, versión 70’s) y un par de refriegas entre las protagonistas y no queda mas nada.

Es posible que a Zemeckis & Co le hayan tentado el tema de los FX – logrando cosas imposibles con la tecnología de hace 30 años! -, y cierto clima de misterio hitchcockiano que transpira la historia, pero el libreto no es muy bueno con los chistes ni la sátira – ni el argentino Martin Donovan ni el ultra sólido David Koepp (¿en qué película de Spielberg no ha metido mano?) se caracterizan por ser genios de la comedia -. Después de todo es una historia de celos y conspiraciones entre amantes chapada a la antigua – la mujer despechada que regresa para reclamar lo que es suyo; la arpía que no conoce límites y sólo le interesa apropiarse de lo ajeno – que la banda sonora de Alan Silvestri se encarga de reflejar – por momentos suena como a Danny Elfman sintonizando a Bernard Herrman (!) -. A eso se suma la presencia de la hechicera inmortal (Isabella Rosellini), la que vive en un gigantesco castillo y hace fiestas clandestinas con todos los seres inmortales con los cuales ha compartido su elixir de la eterna juventud. Pero, dejando de lado la fiesta y los palazos, el filme no sabe muy bien a donde ir. El escape de Bruce Willis de la mansión se deriva en una situación de comedia slapstickcon él colgando de sus tiradores sobre un acantilado – a la cual solo le falta que vengan Los Tres Chiflados. Incluso el final es abrupto.

Eso no quita que La Muerte le Sienta Bien no tenga sus momentos. Meryl Streep brilla como comediante y cantante décadas antes que uno le redescubriera la faceta divertida en Mamma Mia!. Goldie Hawn exuda belleza y gracia, aunque ninguna de las dos protagonistas dejan de mostrar alguna arruguita que otra incluso después de tomar la poción rejuvenecedora – llamalo la maldición del Full HD, donde ahora ves todo mas nítido e incluso te das cuenta que en ciertas acrobacias es otra persona porque la cara no coincide -. Bruce Willis deja de matar terroristas y vuelve a ser comediante por un rato pero definitivamente no es su show. Cuando la Hawn y la Streep se matan a palazos la cosa brilla pero pareciera que todo el libreto estuvo diseñado para llegar hasta ahí… y después no sabe como anudar las situaciones. Es por todo esto por lo que el filme solo tuvo una recepción muy tibia y recaudó poco comparado con los tanques que Zemeckis (Volver al Futuro, Forrest Gump, El Expreso Polar, etc) solía manufacturar en esa época.

La Muerte le Sienta Bien es una comedia que zafa con lo justo, pero desperdicia la oportunidad que ella misma crea. Acá había que afilar el cuchillo y llegar hasta el hueso – sobre lo superficial de la cultura de la estética – en vez de quedarse en una de enredos con toques sobrenaturales.