Crítica: The Boys (2019)

Volver al Indice – crítica de Cine Fantástico y de Culto / una crítica del film, por Alejandro Franco


5 atómicos: excelenteRecomendación del EditorUSA, 2019: Karl Urban (Billy Butcher), Jack Quaid (Hugh “Hughie” Campbell), Antony Starr (John / Vengador), Erin Moriarty (Annie January / Estrella), Elisabeth Shue (Madelyn Stillwell)

Creada por Eric Kripke, basada en la novela gráfica de Garth Ennis & Darick Robertson

Trama: El mundo actual, en una versión alternativa de la historia. Personas con superpoderes han estado naciendo desde los años 80, dando lugar a una generación de superhéroes paladines de la justicia e íconos de la cultura popular. La corporación Vought ha reclutado a los mas poderosos de ellos en un equipo de élite llamado los 7 y liderado por el héroe mas poderoso de todos, Vengador, un hombre indestructible y super fuerte capaz de volar y emitir rayos láser por sus ojos. Pero no todos aman a los superhéroes y Billy Butcher es uno de ellos. Peligrosísimo operativo de la CIA pasado a retiro, Butcher en realidad ha estado trabajando en las sombras para desenmascarar a los 7 como los seres corruptos y perversos que son, y de quienes tiene la firme sospecha que son responsables de la desaparición de su esposa hace 8 años – cuando era secretaria de marketing de Vought American -. Ahora ha reclutado a Hughie Campbell, un muchacho torpe y amante de la tecnología cuya novia ha sido pulverizada al interponerse en el camino de Audaz, el velocista mas rápido del mundo. Butcher le revela a Campbell que Vought es un peligroso centro de poder que hace billones de dolares de recaudación con la venta de merchandising de los superhéroes, fortuna que no sólo usa para solventar el prohibitivo estilo de vida de los mismos sino para tapar sus mas sórdidos escándalos – sean muertes colaterales como la de la novia de Hughie, abusos de todo tipo y descontroles de toda clase y color -, siendo un grupo de sicópatas narcisistas que operan en su propio beneficio y que ahora aspira a ser contratados por el ejército como fuerza de choque para las misiones mas peligrosas… una movida que los pone cerca del mismísimo presidente de los Estados Unidos Reclutando un pequeño grupo de tareas con sus ex colaboradores de la CIA, el operativo y el nerd investigarán a fondo a los superhéroes en busca de cualquier debilidad que puedan explotar para acabarlos, ya sea para denunciarlos frente a la CIA… o para matarlos ellos mismos de la peor manera posible. Pero la misión de venganza pronto se desvirtúa cuando “los muchachos” descubren algo tan inesperado y estremecedor… un secreto tan aterrador que, de ser revelado, puede alterar de manera irreparable los cimientos de la civilización humana.

Crítica: The Boys (2019)

Anarquista. Irreverente. Negrísima. The Boys es una fiesta para los amantes del género de los superhéroes porque se propone ser tan iconoclasta como sea posible, y ello implica traspasar todo tipo de límites preexistente. En este mundo Superman es un sociópata fetichista, Aquaman es un acosador sexual, la Mujer Maravilla es una ex alcohólica que no puede soportar la soledad y el peso de salvar al mundo (lo cual se cobró su última pareja), Flash es un drogadicto que sólo le interesan los récords, Batman es un ninja mudo y sanguinario, y hasta hay una especie de Ozymandias femenina que manipula a la Liga de la Justicia vendiendo merchandising, filmes y copyrights, poniendo un bozal legal a cada víctima de sus abusos, financiando cada uno de sus mas ocultos y retorcidos vicios, y registrando todo en un meticuloso archivo listo para usar en su contra en el caso de que alguien decida rebelarse.

Desde ya, en este universo la plebe adora a los superhéroes. Son los salvadores del mundo, compran sus juguetes y ven las películas que ellos mismos protagonizan – basadas en ficciones propagandísticas creadas por la corporación que los financia -, todo un aparato publicitario destinado a que la gente clame por su presencia y les de el trono de ídolos populares – todo un subtexto que, aunque americanizado, no deja de ocultar sus orígenes intelectuales en la Alemania Nazi, ya sea la propaganda a lo Goebbels (que entronizaba a los miembros del partido), el concepto de raza superior y la noción del übermensch, individuos supremos destinados a gobernar a los otros manejándose con su propia escala de valores  -. Y cuando tenés una fuerza invencible en manos privadas… sabés que pronto habrá un conflicto de poder. Esta Liga de la Justicia – llamados los 7 por la corporación Vought American que los patrocina – está pujando por obtener contratos de la defensa. Es decir, entrar a las fuerzas armadas… lo cual es una perspectiva aterradora cuando uno piensa que esto es una banda de sociópatas estimulados por un millonario que opera en las sombras y que evidentemente quiere manipular a sus marionetas, al gobierno… y quizás al mundo. He allí la comparación con el villano de Watchmen, el cual excedía a los propósitos de cualquier genio criminal del género (tipo Lex Luthor) en cuanto a que lo motiva una auténtica causa de bienestar mundial… aunque ello implique utilizar los medios mas inmorales que tenga a mano. El drama con esto es que Vengador (el líder del grupo y la versión de Superman de este universo) también tiene su propia agenda… una tan secreta como estremecedora, ya que un poder ilimitado entraña una ambición ilimitada. ¿Y si este tipo se cree un Dios y decide aplastar a toda la humanidad, o no hace caso de los caprichos del presidente de Vought?. ¿O si se aburre y decide operar por su cuenta, aniquilando a quienes él considere enemigos de su persona y de sus intereses?. ¿Cómo podés detener a alguien indestructible que no está en sus cabales?. Acá hay varias señales que estas ideas le rondan la cabeza (y que en esta temporada concreta alguna de ellas), anticipando una esperadísima segunda temporada que recién veremos en el 2020 y en donde sabremos cómo sigue esta historia.

Pero los productores ejecutivos de esto – Eric Kripke, Seth Rogen, Evan Goldberg & Dan Trachtenberg entre otros; prácticamente el mismo equipo que dió a luz la fascinante Preacher – no se restringen a la reproducción textual del bizarro comic de Garth Ennis & Darick Robertson (el cual era tan atroz que incluia canibalismo y todo tipo de excesos, y que DC Comics decidió dejar de publicar y ceder a otra editorial los derechos por lo incómodos que se sentían al enterarse de los giros que tomaba la historia), sino que lo usan como plataforma para opinar sobre una serie de puntos esenciales que hacen a la cultura americana. No solo atacan a la cultura de los superhéroes sino que tocan tambien las iglesias evangélicas, el #MeToo, la despiadada cultura corporativa estadounidense, las redes sociales, la deshumanización del poder absoluto basado en obscenas fortunas que crecen de manera interminable, y hasta la manipulación de los medios vía fake news. Claro, el pueblo americano no sabe que los superhéroes que mas aman son en realidad asesinos con trajes brillantes, tipos que despedazan no sólo a terroristas y criminales sino también a competidores, chantajistas y soplones, que son capaces de dejar morir gente cuando el salvataje heroico fracasa (el capítulo 4 es taaan brillante en ese sentido) y que matan gente inocente sin querer cuando operan en haras de un bien mayor. Es como la versión lógica y realista del disparatado climax de El Hombre de Acero, ése donde Superman y Zod se mataban a trompadas mientras tiraban abajo cientos de rascacielos sin comprobar antes si había gente en ellos. Porque, por lógica, por mas grande que sea la catástrofe no todos pueden evacuar a tiempo la zona. Según la perspectiva de The Boys Superman y Zod serían unos genocidas exonerados de las consecuencias legales de sus actos gracias a que tienen una mega corporación que los respalda, la cual silencia testigos con obscenas cantidades de dinero y los coacciona para que firmen acuerdos de confidencialidad y renuncia de derechos, anulando cualquier posible demanda futura en su contra.

The Boys tiene de todo y para todos. El gore chorrea la pantalla de manera gloriosa, como si Tarantino hubiera orquestado una de superhéroes. Al comienzo de cada capítulo la pantalla está plagada de toneladas de advertencias – desde violencia extrema hasta desnudos y lenguaje explícito – indicando que acá no hay censura de ningún tipo y que la historia va a ir tan lejos como los autores deseen. Y mientras que esta Liga de la Justicia es una manga de asesinos y pervertidos tapados por el aparato judicial y marketinero de la corporación Vought, hay un puñado de mortales que conoce la verdad. Está Butch (un delicioso Karl Urban en el mejor papel de su carrera desde la Trilogía del Anillo, masticando las palabras, escupiendo por doquier insultos y latiguillos y robándose cada escena en la que aparece), cuya mujer desapareció después de tener un encuentro íntimo con Vengador; está Hughie, el nerd inocentón cuya novia fue pulverizada al atravesarla el Flash local a 1000 km/h; y un puñado de ex militares de soporte – todos, black ops -, sea un moreno enamoradizo y letal o un franchute que se sabe todo sobre armas y explosivos. Los tipos forman un comando clandestino destinado a matar a los superhéroes… y descubrir sus mas sucios secretos para que el gobierno (CIA, FBI) pueda desmantelar la corporación que los apoya.

No hay ni una mala actuación en la serie. Está Jack Quaid, el hijo de Dennis Quaid y Meg Ryan, como el nerd de turno que – bajo su inocencia y conflictuada moral – termina siendo mas letal que el mismo Butch; Elizabeth Shue como la despiadada CEO de Vought, la cual no tiene empacho en manipular a los héroes aunque sea con su cuerpo, y que vive su fantasía de madre soltera profesional y exitosa (también, el mejor rol de la Shue en muchos años); la naif  Estrella (Erian Moriarty), una muchacha cuya férrea formación cristiana la impulsa a ser una superheroína basada en la moral y la justicia tal como los comics que todos conocemos… pero que choca con su madre al descubrir que toda su vida fue una patraña y que fue manipulada como esas chicas que viven de concurso en concurso desde que eran niñas y que perdieron toda su infancia para cumplir el sueño de su ambiciosa madre. Y si Dominique McElligott, Jessie T. Usher (el mismo ñoño que vimos hace poco en Shaft 2019) y Chace Crawford están mas que correctos en sus papeles, el otro que descolla es Antony Starr como Vengador, el superhéroe mas poderoso de todos, la versión homicida del último hijo de Krypton que emana un aura retorcida y escalofriante y que nunca estás seguro de si está bromeando o si realmente te va a despedazar unos minutos mas tarde. Starr posee una presencia inquietante a medida que gana protagonismo en los últimos capítulos; mientras que es un asesino serial por otro lado se considera un elegido de Dios (o Dios mismo), siendo pastor de una iglesia evangélica patrocinada por Vought y dando un estremecedor discurso supremacista donde se asume como una herramienta de El Creador que ha llegado a la Tierra para cumplir el sueño de la nación estadounidense de ser la policía del mundo, persiguiendo a los enemigos de la patria hasta el último rincón del universo… todo esto dicho mientras vuela en forma de cruz sobre una multitud intoxicada. Vengador pasa a ser el personaje mas rico de toda la historia por sus múltiples facetas porque, a pesar de toda su locura y sus excesos, se maneja con un código moral propio (no el mas saludable pero tampoco asesina a cualquiera por puro placer), el cual es intrincado de descifrar y que opera con su propia lógica.

Es indescriptible lo formidable, entretenida y atrapante que es The Boys. El capítulo 4, el 7 y el clímax tienen sorpresas que te dejan con la boca abierta, y que mas vale no develar para no arruinar el shock (alerta! alerta! no quiero dar spoilers pero éste es un punto que me muero por comentar!) en especial cuando aplica toda la lógica realista cuya ausencia siempre le reproché a los comics y películas de Superman sobre la física, los puntos de apoyo posibles de objetos enormes (no diseñados a tal fin) y la imposibilidad de salvar a grandes contingentes de gente en escaso tiempo; acá simplemente operan con total amoralidad y, ante lo inevitable (sobre todo porque ellos mismos arruinaron) prefieren no dejar testigos para que digan que fracasaron en su misión, usándolos como excusa para crear su propia caterva de enemigos… generando su propia oferta y demanda y haciendo imprescindible su incorporación en el ejército (fin spoilers). Es por lejos lo mas original que he visto desde Watchmen y una visión descarnada, lógica, marginalmente realista, cómica y ultraviolenta sobre el mundo de los superhéroes, la cual no se limita al tema sino que toma por asalto a toda la cultura norteamericana con una profundidad tal que supera al propósito inicial del formato.

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