Crítica: Obi-Wan Kenobi (2022)

Volver al indice de críticas por género / una crítica del film, por Alejandro Franco


GB / USA, 2021: Ewan McGregor (Obi-Wan Kenobi / Ben Kenobi), Moses Ingram (Reva la Inquisidora), Vivien Lyra Blair (Leia Organa), Hayden Christensen (Darth Vader / Anakin Skywalker), Sung Kang (Quinto Hermano), Rupert Friend (Gran Inquisidor), James Earl Jones (voz de Darth Vader)

Director: Deborah Chow

Trama: Ya han pasado diez años desde la formación del Imperio y la desaparición de la orden Jedi. Un grupo Sith de élite denominado los Inquisidores se encuentran cazando a los Jedis que quedan – y se ocultan – a lo largo de toda la galaxia. En ese escenario se encuentra Obi-Wan Kenobi, el cual lleva una existencia anónima en Tatooine trabajando como matarife en una instalación en el desierto. Kenobi vigila a la distancia al joven Luke Skywalker pero su tío, Owen Lars, desea que el maestro Jedi desaparezca por completo de sus vidas. Mientras tanto la inquisidora Reva ha montado una causa personal contra Obi-Wan; y conociendo muchos de los secretos de Darth Vader, ha decidido raptar a la joven princesa Leia Organa como medio para que Kenobi salga de las sombras. Pero el veterano Jedi es apenas una sombra del poderoso guerrero que fue; y atormentado por su pasado – el haber sido mentor del mayor déspota de la galaxia; el sentirse responsable por la desaparición de los Jedi -, es un individuo temeroso y débil que deberá sobreponer todas sus limitaciones para salvar a la princesa del apuro… una misión que fácilmente puede costarle su vida.

Crítica: Obi-Wan Kenobi (2022)

No sería demasiado desacertado decir que no existe alguien en el planeta Tierra que vea con cariño a la trilogía de precuelas de Star Wars que George Lucas filmó entre 1999 y 2005. Son filmes plagados de malos personajes, espantosas actuaciones, terribles diálogos e ideas tremendamente mal concebidas que sólo sirvieron para que Jorgito se llenara los bolsillos por un rato y vendiera mas merchandising. Una deshonra para los fans de la trilogía original, todo el mundo prefiere olvidarlas o esconderlas bajo la alfombra… aunque ahora Disney insista en resucitarlas de alguna manera para poder compensar los miles de millones de dólares que le costó adquirir la franquicia (al menos las series animadas bajo el mando de Dave Filoni son muchísimo mas interesantes que sus contrapartes live action a excepción de Rogue One y El Mandaloriano).

Ahora Disney vuelve a incursionar en territorio tabú, cargándose esta suerte de continuación / precuela ambientada entre Episodio III y Episodio IV. ¿Había necesidad?. Si la historia ya estaba escrita – especialmente sobre un personaje tan importante como Obi-Wan Kenobi -, ¿qué tantas piruetas narrativas se pueden dar?. El veterano vivía en el anonimato en el desierto y su presencia como Jedi jubilado le pasó desapercibida al Imperio durante décadas. Si ya sabés como comenzó y como termina, ¿qué cosa diferente podés narrar en el medio?.

En un principio la idea de la serie parte de la abortada precuela de filme en solitario que se gestó a finales de la década del 2010 y que, tras el fracaso horrendo de Solo: A Star Wars Story, terminó por archivarse. Con menos presiones – reconcebida como serie para streaming – y con alguien fresco al mando como Deborah Chow existía una mínima posibilidad de generar algo interesante.

Ciertamente los dos capítulos iniciales te inspiran cierta confianza. Obi-Wan – luego del fracaso mayúsculo de haber sido mentor del mayor villano de la galaxia, y de haber sido responsable de manera indirecta del exterminio de la orden de los Jedi – vive una vida atormentada en el anonimato. Trabaja en una procesadora de carne (por decirlo de alguna manera; gente feteando durante meses y meses a un bicho gigante estrellado en medio del desierto), pispea de lejos a un pre adolescente Luke, y se lleva de patadas con Owen Lars, el cual lo quiere totalmente fuera de su vida. Para que Obi-Wan rompa su rutina es necesario un hecho extraordinario y ello ocurre cuando la Mary Sue del relato, Reva la Inquisidora (alguien cercano a Vader y con poderes Sith), decide cazar a Obi Wan y para ello se le ocurre secuestrar a una jovencísima princesa Leia. Los Organa llaman a Obi en busca de ayuda… pero el tipo es un guiñapo, apenas una pálida sombra del poderoso Jedi que fue. Atormentado con pesadillas constantes todas las noches – las imágenes de la masacre de la Orden 66 lo persiguen – y sin haber ejercido sus poderes durante años, es un tipo débil y consumido por la culpa. A regañadientes Kenobi acepta la tarea lo cual lo lleva a enfrentarse con siniestros criminales intergalácticos, falsos Jedis y simientes de una futura resistencia que aún no logran obtener frutos de peso por sus operaciones clandestinas. Pero la que lleva la peor parte es Reva, un engendro creado por el libreto y cuya existencia carece de toda lógica. Como en esas fan fiction donde vos te creás un alter ego que es mas valiente y poderoso que los protagonistas históricos del relato (por ejemplo novelas de aficionados donde tu personaje le salva las papas del fuego a Kirk y Spock en el universo Star Trek), Reva sabe que Vader es Anakin, que Obi Wan fue su mentor, que Vader se la tiene jurada y, mas tarde, que Leia y Luke son los hijos del asmático mas poderoso de la galaxia. ¿Cómo diantres supo todo esto?. Nadie sabe, nadie contesta. (alerta spoilers). Encima resulta que ella era una aprendiz Jedi que sobrevivió la masacre de la Orden 66 y que, de algún modo, terminó en el lado oscuro de la fuerza, en la fuerza de Inquisidores, camuflada entre una parva de gente dotada de tremendos poderes mentales los cuales ninguno se dio cuenta que ella esperaba el momento para ascender en el poder, acercarse a Vader y matarlo en venganza por el exterminio de los niños en la escuelita de los Jedi. No solo eso: para demostrar su falta de escrúpulos, ella se volvió una cazadora de Jedis – o sea, de la gente de su clase que ella pretende vengar! -, masacrándolos de la peor manera posible. Mientras que yo no estoy en contra de que haya un sicópata en el lado oscuro de la fuerza – y que inyecte un poco de sangre a la trama, lo cual sería mucho mas realista cuando estás rodeado de tipos con poderes como dioses y carentes de cualquier limite moral -, por el otro lado el arco dramático de Reva bordea lo atroz por lo contradictorio que es (¿para cazar a Hitler… te volverías una asesina de judíos?; WTF!). La actuación de Moses Ingram tampoco ayuda ya que sus raptos de furia parecen ataques de nervios y no exuda la ferocidad / maldad que debería. Reva es un personaje tan inútil que incluso al final – cuando sabe que Luke es hijo de Anakin y va a matarlo a Tatooine – termina derrumbándose emocionalmente en el tramo final, perdonada por Kenobi y sin destino discernible en semejante escenario. Digo: ¿qué haces con una seudo Jedi morena suelta en el periodo entre trilogías, en donde teóricamente el unico Jedi que quedaba era Obi Wan Kenobi?.

(siguen spoilers). Pero Reva no es la única ofensora de sus sentidos – ella sabe todo, aparece de la nada en los lugares menos pensados (como al final del túnel secreto por donde escapa Leia… ¿teletransportación?) -. En los primeros capítulos Vivien Blair da la talla de chispita como Leia infante pero luego se convierte en una insufrible sabelotodo, malcriada y poderosa, que termina arruinando el esfuerzo inicial. Como Inquisidor Rupert Friend parece una caricatura salida de Spaceballs (¿tenía que decir todos sus diálogos con dos tonos mas arriba?). Hayden Christensen sigue siendo horrible, aún bajo una máscara y con sus diálogos doblados por un digitalizado James Earl Jones – el forzudo Dave Prowse al menos tenía una estampa casi real, era elegante y teatral al caminar; acá Christensen se apura demasiado al moverse, es un histérico al pelear y se ve flaco, totalmente equivocado para el rol -. Se salvan de la quema algunos veteranos como Jimmy Smits, Indira Varma y, sobre todo, Ewan McGregor, el que da una perfomance magistral para lo que es un libreto mediocre. El tipo sufre, tiene miedo, sabe que tiene todas las bazas en su contra e incluso toma varias decisiones de las cuales es mas que probable que no salga vivo de ellas. Y mientras el libreto se relame juntando a Kenobi y Vader en un par de duelos, el resultado de ambos es horrendo. En el primero Vader no se anima a cruzar una estela de fuego que lo separa de un vapuleado Kenobi (¿éste es el mismo flaco que después frena una nave interestelar con su mano pero no puede atravesar unas llamitas?). En el segundo… por Dios… qué horrendamente escrito que está el libreto… Kenobi lo deja vivo – luego de haber recuperado la confianza en si mismo y todos sus poderes – por “un retorcido sentido de moralidad” como diría el Joker cuando en realidad Obi-Wan tendría que guardarse la moral en el traste y liquidar a su ex alumno en un segundo ya que el tipo es un genocida responsable de la muerte de millones de personas en la galaxia. ¿Cual, Dios Santo, es la justificación para que el tipo deje con vida al Adolf Hitler de la Galaxia?. ¿Que los Jedis no matan?. ¿Que era un amigo y aún siente algo por él?. (fin spoilers).

Yo creo que existen diferentes niveles de mediocridad. El Libro de Boba Fett era patética y mal orquestada. La trilogía de precuelas era una mala historia con terribles ocurrencias narrativas. Pero Obi-Wan Kenobi tenía la simiente de poder hacer algo diferente e incluso redimir las atrocidades de Lucas – McGregor con todas las pilas y dando una perfomance magistral; seguir la infancia de Leia; observar cómo este tipo, que el destino lo ha llevado a ser el maestro del mayor genocida del universo, logra conciliar sus demonios internos -. El problema es que en el medio se metió el fan service, el deseo de complacer a todos, el meter a Vader en una trama que no era necesaria (es demasiado importante su paso por la historia como para que quede intacta; ¿ahora, qué? ¿a Vader le agarra un ataque de amnesia y deja que Obi-Wan viva su jubilación en un planeta perdido en el cosmos?), todo lo cual deja a Obi-Wan Kenobi plagada de contradicciones y serios problemas de continuidad. Por favor, acepten el error, no filmen una temporada 2. Por momentos la serie está ok y promete, y por momentos se hunde en sus pretensiones y contradicciones (como la de gente perforada por sables laser que vuelven caminando a los dos días). Dejen morir a la trilogía de precuelas, ya no hay mas leche que ordeñar de allí y, la que queda, está toda agria.

STAR WARS – LA GUERRA DE LAS GALAXIAS

Precuelas: La Amenaza Fantasma (1999) – El Ataque de los Clones (2002) – La Venganza de los Sith (2003)
Trilogía original: La Guerra de las Galaxias (1977) – El Imperio Contraataca (1980) – El Regreso del Jedi (1983)
Trilogía moderna de secuelas: Star Wars: El Despertar de la Fuerza (2015) – Star Wars: Los Ultimos Jedi (2017) – Star Wars: El Ascenso de Skywalker (2019)
Filmes ambientados en el universo Star Wars: Rogue One: una historia de Star Wars (2016) – Han Solo: Una historia de Star Wars (2018)
Series ambientadas en el universo Star Wars: The Mandalorian (2019) – El Libro de Boba Fett (2021) – Obi-Wan Kenobi (2022)