Crítica: Operación Ultra (American Ultra) (2015)

Volver al Indice – crítica de Cine Fantástico y de Culto / una crítica del film, por Alejandro Franco


3 atómicos: buenaUSA / Suiza, 2015: Jesse Eisenberg (Mike Howell), Kristen Stewart (Phoebe Larson), Topher Grace (Adrian Yates), Connie Britton (Victoria Lasseter), Walton Goggins (Laugher), John Leguizamo (Rose), Bill Pullman (Krueger)

Director: Nima Nourizadeh – Guión: Max Landis

Trama: Liman, West Virginia. Un pueblito de mala muerte en donde Mike Howell – un treintañero desaliñado, fumón y vago – quema los días de su vida como dependiente nocturno de una derruida tienda. Mike se desvive por Phoebe, su novia, y pretende comprometerse con ella al llegar a Hawaii, a donde parten de vacaciones. Pero Mike está plagado de fobias, y el pánico a volar lo descompone de tal manera que terminan anulando el viaje. Sin embargo en el trayecto de regreso Mike ha sido captado por un satélite del gobierno y el directivo junior de la CIA Adrian Yates ha enviado un escuadrón de asesinos a matarlo. Acorralado, el intoxicado Mike repentinamente comienza a moverse con una agilidad letal, asesinando a todo el escuadrón en cuestión de segundos. Aturdido y bañado en sangre, acude a Phoebe y le pide a gritos salir del pueblo… pero el mismo ha sido sellado por la CIA, con la excusa de que un escape tóxico ha contaminado el lugar… y dejándole el terreno libre para cazar a Mike como quiera sin la presencia de testigos. Solo una extraña – una mujer veterana y bien vestida que se ha aparecido en la tienda y le da dicho una serie de frases sin sentido – parece ser la única aliada que poseen. Y sólo cuando las papas quemen la extraña le develará a Mike que nada es lo que parece y que él es el único superviviente de un programa experimental de la CIA para crear un super asesino… al cual creían muerto hasta ahora. Y Yates no descansará hasta que borre de la faz de la Tierra el último vestigio del ilegal experimento, razón por la cual Mike, Phoebe y la madura dama deberán enfrentarse a oleadas de sicarios en un duelo a muerte que es interminable y que acumula cadáveres por doquier.

Crítica: Operación Ultra (American Ultra) (2015)

American Ultra es un poco de todo y mucho de nada. Hay una idea potable enterrada debajo de la incompetencia del libreto – algo así como hacer una de Jason Bourne escrita por Seth Rogen -, en donde de a ratos sale la inspiración, el humor y la acción, y después queda en punto muerto hasta la próxima secuencia clave. No es esencialmente mala, pero tampoco es la mar de divertida.

Acá tenemos a Jesse Eisenberg y Kristen Stewart, empardados nuevamente luego de esa linda comedia de crecimiento que fue Adventureland (2009). El tema es que Eisenberg siempre hace de Eisenberg – hablando a mil por hora, nervioso, neurótico – y la Stewart, con cara de amarga desde los inicios de su carrera en el cine (¿recuerdan que era la hija de Jodie Foster en La Habitación del Pánico?), al menos se da el lujo de ser un poco mas liviana y actuar como la gente, posiblemente dando una perfomance superior a la calidad de la película en la que participa. Eisenberg es el fumón dependiente de un mercadito de mala muerte en un pueblo de mala muerte. Tiene a la Stewart, fumona y desgreñada, y viven en una casa de mala muerte. Toda su vida es gris y desagradable excepto que se tienen a ellos mismos y su amor es sincero. Como Eisenberg es un catálogo de fobias ambulante, una crisis le impide abordar el avión donde van a pasar unas merecidas vacaciones en Hawaii… y de paso, proponerle casamiento a la Stewart. Lástima que los ataques de pánicos y la neurosis aguda lo hacen dar vuelta como una media en los baños del aeropuerto, razón por la cual deben volver al pueblito de mala muerte y regresar a sus trabajos de mala muerte como si nada hubiera pasado.

Como si el director Nima Nourizadeh y el guionista Max Landis tuvieran miedo de que la gente se aburriera y abandonaran el cine antes de tiempo, empiezan a telegrafiar que hubo una masacre al final del relato, que la CIA está involucrada, y que Eisenberg no es quien aparenta ser. Detalles que terminan arruinando gran parte de la efectividad de la premisa. Si el libreto se hubiera quedado mudo y hubiera seguido el relato por los carriles normales, la sorpresa y la gracia serían mucho mayores – como poner que este desaliñado y aburrido dependiente siendo visitado por una loca que empieza a hablarle en clave, y que luego empiezan a ocurrir masacres de todo tipo a su alrededor -. Wanted – Se Busca usaba la receta de ir exponiendo el misterio en cuentagotas hasta que terminaba por revelar el carácter especial del protagonista; mientras tanto todo era explosión, matanza y diversión… pero acá no pudieron contenerse y casi a los 10 minutos del filme sabemos que media comunidad de inteligencia estadounidense viene a pelearse por la posesión (o muerte) de Eisenberg. Lo que sigue es obvio: el fumón es en realidad una máquina de matar, las fobias es su pelea interna con la programación mental que le inculcaron, y los intentos de liquidarlo por parte de un grupo de burócratas incapaces siempre fallan hasta que el tipo empieza a escalar en la pirámide alimenticia y logra enfrentarse con el gran jefe.

Eisenberg está bien, la Stewart un poco mejor, pero el resto del cast está criminalmente desperdiciado. Acá faltaba mas locura y sobreactuación y, sobre todo, mas gore. Hay ráfagas de lo salvaje que podría haber sido el filme en el enfrentamiento final en el supermercado – donde Eisenberg despacha monos de todos los calibres con lo que tenga a mano, sean latas de duraznos, paquetes con mortadela o herramientas de jardinería – que es gracioso, pero que llega demasiado tarde para resucitar a la película. En el medio están los problemas burocráticos de la CIA para eliminar el último exponente de un programa secreto de entrenamiento, y las idas y vueltas del romance de Eisenberg y Stewart… que no es la cosa mas excitante que se haya plasmado en la pantalla de plata.

Operación Ultra tiene sus momentos pero son pocos y bastante espaciados. No es un horror, pero sólo es relleno de cable mejor producido y algo mejor dirigido. No la recomendaría por su larga cuota de momentos de tránsito lento, pero tampoco la lapidaría. Solo le diría que, si la engancha en cable o Netflix le puede dar una ojeada… siempre y cuando no encuentre otra cosa mejor en la grilla de programación.

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