Crítica: 2001: Odisea del Espacio (2001: A Space Odyssey) (1968) (revisada)

Volver al indice de críticas por género / una crítica del film, por Alejandro Franco


5 atómicos: excelenteRecomendación del EditorUSA, 1968: Keir Dullea (David Bowman), Gary Lockwood (Frank Poole), Douglas Rain (Voz de HAL 9000), William Sylvester (Dr Heywood Floyd)

Director: Stanley Kubrick, Guión: Kubrick y Arthur C. Clarke, basada en la historia El Centinela de Clarke, Productor – Stanley Kubrick, Musica – Alex North

Trama: En los albores de la humanidad, un extraño monolito aparece en la Tierra, y los primates que lo rodean pronto comienzan a desarrollar destrezas manuales como fruto de su mayor inteligencia. Fast forward al futuro: la humanidad ha conquistado el espacio y explorado la Luna. Precisamente en una excavación en suelo lunar aparece nuevamente el monolito. Cuando científicos comienzan a investigarlo, éste emite una poderosa señal. Una misión es enviada a Júpiter, donde el monolito orbita el planeta. Pero en el camino, la computadora de la nave comenzará a operar anormalmente y a atentar contra la vida de los tripulantes de la expedición. Y el único sobreviviente de la nave deberá enfrentarse cara a cara con el monolito y con los secretos que éste oculta.

Crítica: 2001: Odisea del Espacio (2001: A Space Odyssey) (1968) (revisada)

(la importancia de 2001, Odisea del Espacio es ineludible; y aunque sea un filme al que yo le encuentro fallas, me resulta imposible no volver a verla de vez en cuando, encontrándole nuevas aristas y significados; es por eso que en Marzo 2020 decidí escribir esta – una nueva review – y elevar la calificación a cinco atómicos, porque la estatura del filme es superior a mis discrepancias personales)

Misántropo: individuo que tiene aversión por la humanidad. Puede que no sea a un grupo determinado de gente sino a costumbres de nuestra sociedad que le parecen fútiles o arbitrarias.

Stanley Kubrick era un misántropo. Pero los misántropos no nacen sino que se hacen – ¿quién se casaría con alguien así? -, así que Kubrick debe haber pasado por algún proceso por el cual abrazó la misantropía. Es posible que su status de genio haya tenido que ver, razón por la cual veía al resto de nosotros desde un páramo elevado por su propia inteligencia y brillantez. Definitivamente era un hombre que pensaba distinto y en ese proceso de pensar fuera de la caja se definió diferente y superior, viendo al resto de nosotros con indiferencia. Es difícil ver una obra que genere esperanza en la filmografía de Kubrick – quizás lo hubiera sido A.I. Inteligencia Artificial si la hubiera llegado a concretar -, porque para el maestro la humanidad es una causa perdida. Gente que abandona la moral y se rinde a los placeres mas prohibidos (Lolita), la estupidez de la ideología y el militarismo que puede generar un caos tal que puede exterminar a toda la humanidad (Dr. Strangelove), el criminal cuyo impulso salvaje es mas fuerte que él y es irremediable (La Naranja Mecánica) (o su variante, en el vicioso Jack Torrance de El Resplandor, esclavo del alcoholismo sin voluntad de combatir sus deseos), o el desgarrador testimonio de la amoral mentalidad militar en Nacido Para Matar. Es cierto que Kubrick puso la lupa sobre las mayores miserias humanas pero ¿era por su obsesión para explicar nuestra conducta, o simplemente su deseo de despedazar lo peor de nosotros, mostrándolo en toda su crudeza?.

En cierto sentido 2001, Odisea del Espacio es su obra mas optimista (y posiblemente porque la visión cosmológica de Arthur C. Clarke haya podido resistir los embates kubrickianos a la hora de redactar el guión). Trata sobre el origen y la evolución del hombre, primero como ser humano, después como ser tecnológico (con una falsa sensación de dominio del universo, cosa que el monolito termina por demostrar) y después como ser celestial en comunión con aquellos dioses / inteligencias extraterrestres que promovieron nuestro desarrollo desde nuestros albores como raza. Somos capaces de mejorar, siempre y cuando bajo la tutela de una mente sabia cuyos propósitos son desconocidos. ¿Somos un experimento o ellos nos han elegido por algún motivo en particular?.

Pero el optimismo de Kubrick es nominal ya que, cuando el filme se enfoca en la gente, definitivamente no es interesante. Es una galería de individuos banales que hablan sandeces todo el tiempo y, encima, a dos por hora. Es cierto que esa parquedad de diálogos contribuye a la atemporalidad de la película – no hay conductas que uno pueda calificar propias de los 60s, e incluso uno podría decir que en el contexto del filme la humanidad ha evolucionado a ese grado de futilidad donde las palabras vienen en torrente y no dicen nada particularmente importante (comparen 2001 con su secuela 2010, cuyo intento de ser contemporánea incluyendo temas como la Guerra Fría terminó caducándola antes de tiempo) -, pero también lo ralentiza y hasta lo hace hostil al espectador que se acerca por primera vez a la cinta.

Si 2001, Odisea del Espacio es el mejor filme de ciencia ficción de todos los tiempos (superando a obras mas modernas y pensantes como Interestelar, Contacto, Arrival, clones que robaron buena parte de sus ideas como Viaje a las Estrellas: la Película, o incluso seudo competidores de la época como el Solaris de Tarkovski), es porque ningún otro filme ha tratado con semejante altura el tema del origen, evolución y futuro de la humanidad – es una historia tremendamente ambiciosa y épica -. Es una película que pueden leerla tanto creyentes como agnósticos, gente que cree que alguna fuerza invisible debió dar el empujón inicial para una raza evolucionara y se transformara en la dominante sobre la Tierra. 2001, Odisea del Espacio se enfoca en la humanidad, no en el universo, lo cual es un detalle interesante – ¿el monolito acaso habrá fomentado el Big Bang y la creación de planetas y vida como un Dios, o simplemente es una inteligencia errante que propicia la evolución a un grupo de razas selectas que califican como objetivo de su misión?; incluso hasta se podría teorizar si no proviene de nuestro propio futuro, donde nosotros lo mandamos en el tiempo a que prenda la chispa evolucionaria que nos convertirá en hombres; la detención de la Tercera Guerra Mundial en 2010, El Año que Hicimos Contacto podría avalar la idea que el monolito es omnisciente porque conoce de antemano los sucesos que van a ocurrir ya que figuran en su programación como “máquina de Dios” -. El primate ha dejado de ser un animal salvaje para convertirse en un ser inteligente, capaz de tener dominio sobre su entorno, crear herramientas e imponerse sobre los otros animales que moran la Tierra. Y todo gracias al elegante Deus Ex Machina que incorpora el libreto.

¿Pero cual es el destino final de dicha evolución?. Mientras uno sigue los pasos anecdóticos de la aventura – el viaje a la estación espacial y a la Luna, el despertar del monolito, la misión a Júpiter para descubrir al hermano mayor de éste, la rebelión de la supercomputadora que cree ser mas apta que los humanos para tratar con semejante inteligencia alienígena -, es posible deducir de que el monolito quiere que lleguemos a la edad espacial para poder mancomunarse con nosotros. ¿Acaso es una inteligencia abstracta y etérea que desea poseer a un individuo de carne y hueso para poder evolucionar?. ¿O simplemente estuvo preparando el recipiente – un ser humano inteligente del futuro – para poder pegar otro salto evolutivo sumándole algo de su inteligencia y genética?. Dios reencarnando en el Hombre o Dios rediseñando al Hombre. Uno puede deducir un sentimiento protector en la inteligencia alienígena pero, quizás – y solo quizás – en realidad se trate de un sentimiento de soledad. De custodiar a alguien indefenso y hacerlo crecer hasta que esté a su par, para que así pueda comunicarse con él y transferirle su legado. En el viaje sicodélico de Bowman (cuando se abre la Puerta Hacia las Estrellas) hay algo de eso, de mostrarle las maravillas del universo que la inteligencia ha conocido para que el astronauta sea capaz de alcanzarlas en determinado momento (y que es una interpretación por extrapolación de las acciones de V’ger de Viaje a las Estrellas: la Película, la cual se mandó con su propia versión de 2001, viaje interdimensional incluido).

Por supuesto mis puntos de diferencia con el filme son bien conocidos. Los diálogos y las perfomances – definitivamente rompe todas las reglas sobre narrativa cinematográfica, comenzado con el postulado base de que los personajes deben ser interesantes para poder atrapar la atención del espectador -. El galimatías del final, que es absolutamente trivial (una mezcla de escenario renacentista barroco con iluminación moderna indirecta en los pisos; como dijo un descolgado “cuando Bowman rompe la copa, Kubrick nos muestra la fragilidad de la vida…”; BS!), y que solo sirve para una serie de planos que muestra el envejecimiento apresurado de Bowman por el gigantesco viaje a velocidad luz por el que el monolito le ha llevado, mostrando la relatividad del tiempo y un escenario híbrido (mezcla de viejo y moderno) para que nosotros sepamos que Bowman no está en la Tierra. Incluso la aparición del bebé espacial es tan abrupta e inesperada que las interpretaciones posibles están abiertas como si fuera un cuadro abstracto, cuando en realidad pienso de que no había manera de que Kubrick pudiera poner un final lineal y literal porque desmerecería el relato anterior. Si no sabe qué escribir, entonces sea críptico. El sentido final – el bebé espacial, la comunión entre hombre y Dios alienígena – sería el mismo pero en el libreto seguramente decía “escena sujeta a interpretación libre del director”.

En lo técnico es difícil no impresionarse con 2001, Odisea del Espacio. Es un filme muy muy adelantado a su tiempo, desde lo iconoclasta de su banda sonora hasta lo impecable de sus efectos especiales – hay filmes de hoy en día, con toda la parafernalia de CGI, que no se aproximan en lo mas mínimo al nivel de detalle y espectáculo de 2001 -. El sentido estético y fotográfico de Kubrick, la fluidez de las tomas – la danza entre el transbordador espacial y la estación al ritmo de El Danubio Azul de Strauss es todo un clásico – y el sentido de importancia. Es también un filme pretencioso, con la exagerada seriedad de las escenas y la prepotencia de la banda sonora, pero creo que no había otra manera posible de poner semejante libreto en escena. Hace poco escuché la banda escrita para el filme por Alex North, y es de una inconsistencia total – uno piensa mas en un filme de romanos que en una space opera – con lo cual la decisión artística de Kubrick de botarla es absolutamente brillante (Kubrick eligió temas clásicos para cada escena, esperando que North compusiera algo similar – ilustrando el tono que queria el director -… hasta que Kubrick decidió que los temas clásicos eran mucho mejores que el soundtrack de North; basta escuchar el tema principal, el equivalente a “Así Habló Zarathustra” para darse cuenta de que la BSO de North no pegaba ni a palos con el tono del filme – búsquenlos en YouTube -). El nivel de detalle en todo, en la comida, en las tablets (!!!) de los astronautas, en las pantallas de información, en los trajes… incluso en las escenas espaciales con mini proyecciones de personas en movimiento en las cabinas de las miniaturas… en ese puerto espacial (cuando el transbordador va llegando al hangar de la estación espacial) que Star Wars y toneladas de clones posteriores robaron hasta la saciedad con pisos lustrosos, barreras de oxígeno y luces perimetrales; en esas increíbles e inquietantes maquetas de la Luna… en la banda sonora estremecedora con el Requiem de Ligeti al mango. Mas que un filme para ver, 2001, Odisea del Espacio es un filme para experimentar, ya sea en lo visual, en lo auditivo y en lo cerebral, donde su riqueza de ideas te toma por asalto y altera la percepción cosmológica del universo que tenías hasta ese día: el día en que viste la obra maestra de Kubrick por primera vez.

LA SAGA DE 2001, ODISEA DEL ESPACIO

2001, Odisea del Espacio es la obra maestra de Stanley Kubrick; 2010: Odisea Dos es la secuela filmada en 1984

STANLEY KUBRICK

Algunos de sus filmes reseñados en este portal son: Dr. Strangelove (1964), 2001: Odisea del Espacio (1968), La Naranja Mecánica (1971), El Resplandor (1980), Nacido Para Matar (1987)