Crítica: The Ministry of Ungentlemanly Warfare (2024)

Volver al índice de críticas por año / una crítica del film, por Alejandro Franco

3 atómicos: buenaUSA / GB / Turquía, 2024: Henry Cavill (Gus March-Phillips), Alan Ritchson (Anders Lassen), Alex Pettyfer (Geoffrey Appleyard), Eiza González (Marjorie Stewart), Babs Olusanmokun (Heron), Cary Elwes (Brigadier Gubbins ‘M’), Hero Fiennes Tiffin (Henry Hayes), Henry Golding (Freddy Alvarez), Rory Kinnear (Churchill), Til Schweiger (Heinrich Luhr), Freddie Fox (Ian Fleming)

Director: Guy Ritchie – Guión: Paul Tamasy, Eric Johnson, Arash Amel & Guy Ritchie 

Trama: 1941. Los submarinos nazis masacran sin cesar a todos los convoyes con provisiones que navegan desde Estados Unidos a Inglaterra a través del Atlántico Norte. La fuente de abastecimiento de los submarinos germanos parece ser la isla de Fernando Po, ubicada en África cerca del Ecuador. Churchill está convencido que un golpe explosivo a la base germana de la isla diezmará el funcionamiento de los sumergibles alemanes, así que prepara – en el mayor de los secretos – una operación clandestina. Todos los miembros son asesinos, traidores, psicópatas… gente encarcelada en las prisiones británicas que puede obtener el perdón gubernamental a cambio de ejecutar una misión suicida. El líder del grupo es Gus March-Phillips, un ex soldado con serios problemas de actitud. March-Phillips arma un grupo comando y parte a Fernando Po mientras dos espías profesionales van a tantear el terreno y allanar la entrada. El problema es que, si son capturados por los nazis, serán torturados y asesinados; y si los interceptan los ingleses, serán enviados a prisión y considerados traidores a la patria. Así que March-Phillips y su grupo deben ir rápido y en silencio hasta la isla, y destruir la base, los almacenes y el enorme carguero que tiene combustible, torpedos y otros abastecimientos para los U-Boats nazis. Pero, al llegar, nada saldrá como lo esperado.

Crítica: The Ministry of Ungentlemanly Warfare (2024)

Vivimos en una era en donde los trailers son mejores que las versiones finales de las películas que promocionan. El último ejemplo es The Ministry of Ungentlemanly Warfare (El Ministerio de la Guerra Desleal, una traducción muy liberal mía; asumo que cuando la estrenen en Latinoamérica le pondrán algún título con más gancho comercial como Un Puñado de Bastardos Suicidas o algo parecido). El trailer te muestra lo que debería ser una correría recargada de adrenalina, tiros y masacres de todo tipo y color, y el resultado final… es más lento y conversado de lo que uno imaginaba. No es ni por asomo una mala película, pero el resultado final es algo decepcionante y superficial. Ok para pasar el tiempo, pero definitivamente no es John Wick en la Segunda Guerra Mundial (para eso, más vale que vean la excepcional Sisu).

Es posible que el desbalance venga porque hay demasiadas estrellas involucradas y la mayoría de ellas carece de tiempo para lucirse. Eiza González (una mexicana haciendo de inglesa!) es sexy y letal, Babs Olusanmokun es el conspirativo aliado local, Henry Cavill saca la lengua como si tuviera un ataque de epilepsia, y Alan Ritchson es como un topo asesino que hace bromas con un ridículo acento sueco. El resto, muere en el anonimato, y eso que tenemos tipos con carisma de la talla de Alex Pettyfer, Henry Golding (¿un malayo haciendo de español? ¿en qué pensaba el tipo que hizo el casting?) o incluso Til Schweiger, el cual nos recuerda lo buena que fue Bastardos sin Gloria y lo desabrida que es la película actual de Guy Ritchie. Al menos Ritchson (a esta altura un fan favorite, y si todas las velas prendidas a la Virgen dan resultado, James Gunn lo contratará para hacer de Batman) se divierte, mata nazis de la manera más sangrienta, hace bromas, atraviesa dos alemanes con una misma flecha e incluso les hace operaciones a corazón abierto sin anestesia. Si al menos el filme se hubiera centrado más en su personaje de sueco psicópata, todos terminaríamos mas contentos.

Pero no. Hay un par de operaciones iniciales a pura explosión, y luego viene un punto muerto en donde la González y Olusanmokun hacen espionaje de alta calidad en la isla de Fernando Po en el ecuador africano y se la pasan hablando… y hablando. Es una colonia española, y desde donde los nazis repostan a los submarinos para que sus manadas de lobos asolen el Atlántico Norte (son los “tiempos felices” donde los U-Boats germanos hunden a piacere todo lo que venga de USA a Inglaterra, no se inventaron contramedidas suficientes ni alcanzan los cruceros para custodiar todos los convoyes que traen suministro a la isla británica). La misión de Cavill, si desea aceptarla, es reunir un grupo comando, volar la base y, sobre todo, liquidar el enorme carguero que tiene miles de toneladas de torpedos, explosivos, combustible y hasta filtros de aire para los U-Boats alemanes. En el medio hay una disputa burocrática – la misión la encomienda Churchill a espaldas del resto de las fuerzas armadas y, si los pescan, serán arrestados y enviados a Inglaterra porque los ingleses son unos burócratas idiotas -. Los que hacen esta operación es un dúo compuesto por un Mayor (Cary Elwes, reviviendo su carrera a pasos agigantados) y un oficial de inteligencia de apellido Fleming… Ian Fleming. Sip, otra película inglesa (como pasaba en Operación Mincemeat) que se prende a la falda de la mitología de James Bond y en qué cosas de la vida real se inspiró su autor como para inyectarle algo de misterio del asunto… aunque los dos filmes terminen siendo un bodrio o aventuras a medio cocinar.

Todo este pastiche es una mezcla de Bastardos Sin Gloria, Misión Imposible y Los Doce del Patíbulo. La misión es suicida. Los miembros del equipo son todos criminales, asesinos, soldados sin respeto por la autoridad o espías caídos en desgracia. La aventura pinta buena, el problema es que el filme tiene un tono esquizofrénico, como si pegaran Bastardos sin Gloria con Casablanca, por poner dos cintas bien diferentes. Cuando Cavill y sus chicos liquidan gente, uno aplaude; luego tenemos Fernando Po que es un crisol de razas y facciones mezcladas – nazis, italianos fascistas, españoles franquistas, un príncipe local que quiere levantar en armas al pueblo de la isla, los espías ingleses, etc – donde cada uno hace su juego. Til Schweiger es un nazi que contrabandea cosas al continente, le pagan en oro y quiere mandarlo a USA porque olfatea que en algún momento la guerra se terminará o a él lo pescarán haciendo negocios sucios. Se supone que es un sádico pero el filme escupe el dato al pasar. Y como pasa con el resto del nutrido cast, ninguno tiene ninguna historia personal interesante para desarrollar (o carece de tiempo de pantalla para hacerla interesante)… o, directamente, al libreto no le interesa.

A los personajes los identificas por los actores, hay explosiones por todos lados, nada es muy profundo o filosófico, ningún contratiempo es demasiado complicado para subsanarlo (¿6 tipos contra una base con 150 monos nazis?; ¡pan comido!), hay demasiada gente y, como todo va muy rápido, no te terminás de aburrir. El tono es mas de comic que de película de guerra seria. Los momentos de tensión no existen. Las fugas son milagrosas, y ni siquiera tenemos la gran explosión final aunque hay varias fogatas intermedias.

The Ministry of Ungentlemanly Warfare es un filme que me hubiera encantado disfrutarlo y recomendarlo, en vez de ser un prolijo meh que desaparecerá de mi memoria a la media hora de haberlo visto. No está a la altura de los bodrios de Guy Ritchie como El Hombre de CIPOL, pero tampoco hace nada memorable. Para todo el autobombo de que toda esta historia fue altamente secreta hasta el 2016, año en que desclasificaron los archivos secretos de Winston Churchill, el resultado es más un comic exagerado y de paso rápido que una obra recargada de tensión. Difícil que le hagan secuela, aunque el final amenaza con eso. Está ok, es algo insulsa y ni siquiera Ritchson en modo John Wick consigue salvarla del olvido.