Crítica: Deathstroke: Caballeros y Dragones: la Película (2020)

Volver al índice de críticas por año / una crítica del film, por Alejandro Franco

2 atómicos: regularUSA, 2020: Michael Chiklis (Slade Wilson / Deathstroke), Chris Jai Alex (Chacal), Sasha Alexander (Adeline), Griffin Puatu (Joseph Wilson / Jericó), Faye Mata (Reina H.I.V.E / Rose Wilson)

Director: Sung Jin Ahn – Guión: J.M. DeMatteis, basado en personaje de DC Comics

Trama: Slade Wilson. Hombre de negocios de día, mercenario de noche. Slade tiene un pasado como soldado, y fue sometido a un tratamiento experimental que le da milagrosos poderes de auto regeneración. En el interín se ha casado con Adeline y han tenido un hijo, Joseph. Pero Slade elige cuidadosamente sus trabajos, y solo acepta aquellos en donde las víctimas son asesinos despiadados o dictadores del Tercer Mundo. Uno de los trabajos ha salido mal y, en represalia, la gente de la organización HIVE ha secuestrado a su hijo. Slade, de ese modo, se ve obligado a revelar su verdadera actividad a Adeline y, tras una violenta masacre, logra recuperar a Joseph pero su matrimonio está acabado. Pasan los años y Slade – mas conocido como Deathstroke – ha seguido con sus andanzas. Pero ahora HIVE ha vuelto a las andadas y, lo que es peor, se han llevado a Joseph de nuevo. Los enemigos de Deathstroke gozan de buena salud y están dispuestos a infligirle el máximo daño, mientras que Slade descubre que su hijo posee genes mutantes, los que le dan superpoderes y HIVE quiere explotarlos en su plan para dominar el mundo. Llamando a viejos aliados – e incluso a su ex esposa -, Deathstroke deberá emprender una misión suicida para salvar a su hijo antes de que sea demasiado tarde.

Crítica: Deathstroke: Caballeros y Dragones: la Película (2020)

Lo único que confirma Deathstroke: Caballeros y Dragones es que las únicas películas animadas que puede vender DC son las de Batman. La idea tiene potencial, la ejecución es mediocre, y todo el misticismo de uno de los mejores rogues de Batman se va por el drenaje. No, no soy un experto en Deathstroke o su mitología – aparte del “Slaaaaade” de Teen Titans Go!, y bue, su participación en una temporada de Arrow -, pero siempre me dio la impresión de que era un mercenario brutal capaz de ir físicamente a la par contra Batman. No curas mágicas, no melodramas familiares. Acá pareciera que la gente de DC concluyó que, si la película de Deadpool hizo excelentes números a partir del 2016, qué mejor que revivir la inspiración original – Slade Wilson, con traje naranja y negro, katanas y pistolas – para ver si podían tentar al mismo público. El problema es que Deathstroke: Caballeros y Dragones es un pastiche donde las motivaciones de los personajes son banales, los deus ex machina pululan y el supuesto tono adulto – masacres sangrientas, desnudos, etc – se lleva de patadas con lo infantil de la historia. (Parte del problema es, también, que esto era una miniserie de 12 capítulos, condensada con calzador en una hora 20 de duración).

Ya arrancamos mal con la idea de que Deathstroke es un mercenario letal… que sólo actúa para el lado del bien. Mata dictadores y asesinos, aunque la ironía es que – camino a ello – debe exterminar una tonelada de soldados con familia e hijos (¿se acuerdan del sketch de Austin Powers donde los amigos de uno de los esbirros del Dr. Evil están en un bar y se topan con la noticia de que el flaco fue aplastado por una aplanadora que iba a 5 km/h?; “era un buen tipo!; sólo hacía su trabajo en una organización creada para destruir el mundo, pero jugaba baseball con los hijos, hacía barbacoas los fines de semana e incluso participaba en varios comedores para huérfanos de la vecindad”). Si hay algo estúpido, es un mercenario que sólo hace el bien. ¿Quién diantres le paga?. ¿Labura por amor al arte?. Esto debería convertir a Deathstroke en una especie de antihéroe con doble vida… aunque su esposa – una ex militar – sabe que el tipo está recontra entrenado, le dieron un suero que cura solo las heridas y ahora hace de vendedor de software… sí, como Arnold en Mentiras Verdaderas. El tema es que, mientras el flaco desbarata otra de esas típicas dictaduras bananeras tercermundistas, un grupo de asesinos irrumpe en su casa, secuestra a su hijo y deja malherida a su mujer. Mal momento para ofender a la versión tuerta de John Wick.

Mientras que la película da un montón de background de cómo Deathstroke y su mujer se conocieron, él tuvo una amante en Indonesia, apenas le da bola a su hijo y blablabla, en ningún momento responde el acertijo más intrigante de por qué rayos el tipo es tuerto. Se ve que no es importante para la historia. Ahora resulta que la gente de HIVE (otra organización criminal creada para destruir el mundo… sí, los mismos bobos que combatían los Teen Titans!) secuestró al niño y quieren que Deathstroke trabaje para ellos. Al menos Slaaaade Wilson no es un bobo y siempre tiene ases en la manga, así que la extorsión culmina con una derrota humillante de los villanos y varios miembros amputados.

Fast Forward, diez años en el futuro. Slaaade está separado y su pibe estudia en un colegio en Suiza. Lo vuelven a secuestrar. Slaaade llama a viejos amigos – tipos que están jubilados, pescando salmones en un lago, pero no tienen empacho en salir a arriesgar su pellejo por el mercenario y desempolvan su avión VTOL recargado de armas que tienen juntando tierra en su garage -, y se va a rescatar al muchacho. En uno de los giros mas idiotas de la historia, el suero de curación instantánea de Slaade ha convertido al chico en un clon del Profesor X, un tipo con poderes síquicos que puede manipular la materia, dominar mentes y sacar chispas de su cuerpo. O sea, esto es básicamente una historia sacada de los X-Men (o que encajaría mucho mejor en la saga de superhéroes de Marvel), metida con calzador en DC. Al pibe lo llaman Jericó ya que puede derribar muros con la mente, y es entrenado / lavado de cerebro por su media hermana… si, la aventura en Indonesia dio cría, y la chica – super salvaje y despiadada – quiere usar a su medio hermano para vengarse de su padre. Lo que sigue es un montón de refriegas, matanzas y planes disparatados en donde esta gente cambia de bando de un segundo a otro.

Para intentar ser un comic adulto de superhéroes, Deathstroke: Caballeros y Dragones es pretenciosa y ridícula. Deathstroke es cualquier cosa menos un caballero de brillante armadura, y su relación familiar es altamente cuestionable. Ya al final del film el tipo hace cosas imposibles como si fuera Superman, sobreviviendo ataques brutales o caídas desde miles de metros de altura. Con personajes chatos, villanos risibles, planes rebuscados y una moral totalmente dudosa, Deathstroke: Caballeros y Dragones es simplemente una aventura mediocre, mal cocinada y que sólo sirve para demostrar que el único personaje con lado oscuro que puede hacer el bien es Batman, simplemente porque tiene décadas de desarrollo de mitología. Lo de acá es un pastiche creado a las apuradas, que mezcla lo real con lo fantástico pero que tiene la misma consistencia de un flan.