Crítica: Atlas (2024)

Volver al índice de críticas por año / una crítica del film, por Alejandro Franco

3 atómicos: buenaUSA, 2024: Jennifer Lopez (Atlas Shepherd), Simu Liu (Harlan Shepherd), Sterling K. Brown (Coronel Elias Banks), Mark Strong (General Jake Boothe)

Director: Brad Peyton – Guión: Leo Sardarian & Aron Eli Coleite

Trama: Año 2043. La Coalición de Naciones una fuerza militar internacional dedicada a perseguir androides que se han salido de control – parece haber dado con el paradero de su cabecilla, el androide Harlan. Para Harlan la humanidad es un cáncer que está matando a la Tierra y su misión es salvarla, con lo cual el genocidio de la raza humana es un costo aceptable. Acorralado, Harlan y sus androides escapan en una nave espacial con rumbo desconocido. 28 años Atlas Shepherd, una brillante analista de la Coalición de Naciones, logra dar con la ubicación de uno de los androides espía que Harlan ha dejado en la Tierra. Hackeando su cerebro, Shepherd descubre que Harlan está escondido en un planeta de la Galaxia de Andrómeda, y su jefe decide armar una misión de búsqueda y destrucción. Ya que Harlan tiene vínculos profundos con el pasado de Atlas – su madre es quien diseñó el androide -, la analista fuerza su inclusión en la misión. Pero la llegada al planeta resulta ser una emboscada, con su nave madre abatida y Atlas forzada a sobrevivir en el interior de un exoesqueleto de combate. Con poca energía y oxígeno limitado, Atlas intentará llegar al módulo de supervivencia que le permita regresar a la Tierra; pero Harlan y los suyos están en el medio y, habiendo exterminado a toda la fuerza de ataque, ella es la única superviviente… que se debate entre combatir a Harlan y sus huestes, o regresar sana y salva a nuestro planeta.

Crítica: Atlas (2024)

Heme aquí solo, bajo los reflectores y dispuesto a recibir las balas. ¿El motivo?: atreverme a decir que Atlas no es taaaan mala como la crítica escupe a mansalva sobre el filme de Netflix. Tiene un montón de errores de lógica e indulgencias, pero te satisface las ganas de entretenimiento por dos horas de manera decente y, hasta me atrevería a decir, hay una muy buena película escondida detrás de todo este pastiche (pero que los libretistas no quisieron desenterrar). Considerando que los últimos filmes que vengo viendo te noquean como un somnífero antes de la primera hora – el último ofensor de los sentidos es Godzilla x Kong: El Nuevo Imperio -, Atlas te mantiene despierto, tiene buen ritmo y está bien filmada. Pero…

Honestamente no creo que el peor pecado del filme sea Jennifer López. La López es una muy buena actriz cuando lo desea y, considerando que el 90% del filme se la pasa hablando sola, en una cabina y frente a una pantalla verde, le daría un Oscar en comparación a – p.ej. – Brie Larson y su atroz performance en Las Marvels. (que debía hacer exactamente lo mismo y tenía la misma cuota de diálogos ridículos o, incluso, peores). La López ríe, llora, grita, insulta… no es en absoluto una mala actuación. Otra cosa es el perfil del personaje, que es una misántropa escéptica a más no poder, pero es entendible en las circunstancias que le ocurren (más sobre eso, más adelante). El drama con la López y creo que por ahí viene el principal encono contra el filme es que es una mega estrella protagonizando un vehículo hecho a su medida y abonado con su plata. Entonces el nombre de su personaje es ridículamente prepotente, ella siempre usa un maquillaje de varios miles de dólares, vive impecablemente peinada como para un recital, y nunca va a afearse aunque el papel se lo exija. Hasta el sudor y las heridas están ubicadas estratégicamente para no opacar su belleza o su formidable estado físico. Ok, es una diva en la vida real y tiene derecho a ser diva en su propia película, total, éste no es un filme de Steven Soderbergh que le vaya a dar alguna nominación al Oscar. Los filmes de Netflix no son más que glorificadas películas para cable, sólo que hechas con un presupuesto disparatado.

Por el otro lado, hay bastante mala ciencia en todo el libreto. Cuando empiezan a decir “la IA terrorista…” te dan ganas de m… de risa, especialmente cuando ves que son tipos de aspecto común y silvestre. Si vos hablás de IA, pensás en Skynet, no en un flaco con gabardina de cuero que parece salido de Matrix. Incluso todo el asunto es absurdo porque, si los tipos quieren liquidar a la humanidad, qué mejor que irse a un cibercafé y hackear la NASA o los silos nucleares, especialmente en un mundo futurista tan recargado de tecnología como pinta el filme. El tema es que la IA principal, Harlan (que todos asumen que es por el escritor de sci fi Harlan Ellison, un hinchaquinotos de primer orden en la vida real, que volvía loco a todo el mundo con litigios legales, y que fue quien le ganó el juicio por plagio a James Cameron alegando que Terminator estaba sacado de un episodio de la serie The Outer Limits que él había escrito en los 60s) decide escaparse del planeta e irse a otra galaxia. 28 años después, la López se ha convertido en una brillante analista y está obsesionada con que Harlan ha dejado espías en la Tierra. Así que captura a una de esas “IA terroristas” (bah, un vulgar androide), lo hackea y descubre en qué parte del universo se esconde.

Así es como pasamos al acto II, que es el más entretenido y que af… copia muchas cosas de Starship Troopers (la novela, no el filme). Soldados con exoesqueletos que van a pelear en un planeta recóndito de la galaxia donde una raza amenaza la existencia de la humanidad. Por supuesto todo sale mal, emboscan a la nave en la que viajan, y J-Lo cae al planeta, siendo la única superviviente. Como la López es una caprichosa que no quiere saber nada con cualquier IA, no quiere usar el enlace neuronal – que se ve como un audífono Bluetooth de diseño cool – que conecta su mente con el sistema del exoesqueleto, con lo cual tiene que hacer todo a mano como apretar botones o calzar sus pepés en una pesada plataforma para caminar (de la misma forma que hacían en Titanes del Pacífico). El drama con todo esto  es que la cápsula de regreso a la Tierra está a 98 km de distancia y sólo te quedan 22 horas de energía y oxígeno… con lo cual la López va a tener que hacer una sesión maratónica de spinning, transpirando como un cerdo y devorándose el oxígeno que le queda, sólo por estar emperrada en no usar el piloto automático que haría que el aparato camine solo.

El planeta es interesante, aunque sólo sea un decorado digital bien hecho. Pero lo que es más fascinante es que Harlan, después de 28 años, haya construido una super base recargada de tecnología de última generación usando sólo el pico y la pala. El drama con esto otro es que, cuando te acercás a la base, tiene hangares, muros de ladrillo, incluso galpones con cadenas colgando… algo muy común en una ciudad creada por robots que son pura inteligencia.

Es que, si empezás a ver los detalles de Atlas, los libretistas de esto no hicieron más que reciclar una de terroristas de Medio Oriente y no se calentaron demasiado en camuflar la idea original. Imaginen a la López integrando un team de Marines en una misión en Irak, y los terroristas utilizando bases secretas y sitios de tortura para sacarle la verdad a los soldados capturados, amén de robarles las bombas al enemigo para usarlas en su contra. Como acá la ley principal es la del Menor Esfuerzo, la vista del galpón con cadenas, piso de tierra y techo de chapas es un absurdo monumental considerando que estos tipos están en otro planeta y tuvieron que inventar todo de cero. ¿Tanto costaba construir un set futurista para esa escena?.

Después está el detalle que Harlan crea robots humanoides como él, en vez de hacer arañas mecánicas artilladas hasta los dientes – una decisión obvia del script para ahorrar en efectos especiales -. Estos androides son sádicos, sonríen cuando hacen maldades y están a años luz de ser un dechado de lógica pura y fría. Por otro lado en la ciudad no hay un super ordenador central, ni siquiera una fábrica de Terminators (¿qué?; ¿los ensamblan como en Tierra del Fuego?). Entre todas esas inconsistencias, está el tema desperdiciado de los 28 años que hace que están en el planeta, tiempo en el cual podrían haber evolucionado para ser mas letales y avanzados. Pero son incapaces de evitar que una amateur sin experiencia en combate les haga percha la base y el 90% de las tropas, simplemente porque la nación de IA terroristas es de una incompetencia feroz. Y no sólo de su bando. Si los Marines espaciales encontraron donde está Harlan… ¿por qué no les tiran un super misil nuclear y evaporan el planeta con cero riesgos?. ¿Porque es más importante recuperar el chip de la cabeza de Harlan, para ver… si es Intel o AMD?. En todo caso es una flagrante excusa para que algún bobo vuelva a poner el chip en otra placa madre conectada a Internet, la IA terrorista se regenere y puedan producir la secuela.

Esos cortocircuitos de lógica están esparcidos por todo el libreto, incluyendo el clímax. (alerta spoilers) Como J-Lo es incapaz del sacrificio final y morir en su propio vehículo cinematográfico (haciendo lo que haría cualquiera en semejante encrucijada: detonar las super bombas nucleares aunque no haya chance de escape, ya que Harlan y sus chicos son una amenaza terminal para la humanidad), lo único que atina es a disparar el último cohete que le queda – sin calibración y con el objetivo fuera de rango -, cosa que el maquillaje y el peinado puedan sobrevivir y, de paso, exhibir los bíceps que tiene la latina (a los 54 pirulos!; aunque acá figura de menos de 40) en la batalla final cara a cara con el villano (fin spoilers).

Aún con toda su sarta de pavadas, Atlas no aburre. Los FX son muy buenos. J-Lo le pone ganas. Hay mucha acción bastante bien filmada. La relación entre la López y la IA del exoesqueleto es muy buena. Hay cierto balance entre lo que está inspirado y lo que apesta. Pero, considerando la fortuna que costó el filme, el libreto podría estar mas pulido y haber explorado en profundidad las posibilidades de una raza robot. El villano podría haber tenido un discurso como que “sólo quería vivir en paz con los míos, y ahora los humanos vienen a matarme…” pero no ocurre. Es un villano de cartón pintado, malo hasta la médula por pura inercia. Apenas toma conciencia de sí mismo, lo primero que hace es activar el botón rojo de Exterminar la Humanidad. Las “IA terroristas” no son más que robots rebeldes, pero Inteligencia Artificial es un término de moda así que nombrémoslos así, dijo el departamento de marketing de Netflix, cosa de figurar en las búsquedas de Google. Todo te da la impresión de una gran oportunidad desperdiciada, mezcla de divismos personales, canales de streaming que deciden sus producciones en base a estadísticas (eso sí es IA!), y libretistas que reservan sus mejores ideas para los grandes estudios aunque estos vengan en un declive infernal porque cuesta cada vez más convencer a la gente de que vaya al cine. Entonces el resultado final es un pastiche medianamente entretenido que podría haber sido glorioso e inteligente y terminó siendo… sólo un pastiche.