Crítica: La Tierra Errante (The Wandering Earth) (2019)

Volver al Indice – crítica de Cine Fantástico y de Culto / una crítica del film, por Alejandro Franco


1 atómico: malaChina, 2019: Qu Chuxiao (Liu Qi), Li Guangjie (capitán Wang Lei), Ng Man-tat (Han Zi’ang), Zhao Jinmai (Han Duoduo), Wu Jing (Liu Peiqiang)

Director: Frant Gwo – Guión: Gong Ge’er, Yan Dongxu, Frant Gwo, Ye Junce, Yang Zhixue, Wu Yi & Ye Ruchang, basados en el libro homónimo de Liu Cixin

Trama: Año 2061. El Sol se ha convertido en una estrella inestable y gobiernos de todo el mundo han armado un plan de salvataje, alojando a la humanidad en masivas ciudades subterráneas mientras que miles de gigantescos motores atómicos sacarán a la Tierra de órbita e iniciaran un viaje de miles de años hasta Alfa Centauri, el sistema solar mas cercano en donde podrán estacionarse y recomenzar una nueva vida. Al frente del planeta errante va una masiva nave espacial que va advirtiendo sobre los peligros que puedan presentarse en el camino. Pero después de varios años de iniciada la peregrinación, la gigantesca gravedad de Júpiter pone en serio peligro a todo el proyecto y amenaza con atraer a la Tierra hasta colisionar con ella. Liu Qi y su hermana Han Duoduo – hijos de Liu Peiqiang, el comandante de la nave espacial centinela – son de los pocos humanos que han quedado atrapados en la superficie del planeta cuando la gravedad de Júpiter comenzó a hacer estragos y ahora se han sumado a una misión de rescate, la cual lleva repuestos a los motores planetarios que han sido destrozados por la oleada de terremotos y huracanes provocados por el planeta gigante. Pero todos los esfuerzos parecen ser en vano y ni aún restaurando y redirigiendo la potencia de todos los motores mundiales podrá salvar a la Tierra de la inevitable colisión… a menos que ocurra un milagro en el momento mas desesperado de la historia de la humanidad.

Arlequín: Crítica: La Tierra Errante (The Wandering Earth) (2019)

Hay filmes espectaculares que argumentalmente apestan, y La Tierra Errante es uno de los mas brillantes exponentes del caso. Comparado con esto, Armagedón es Shakespeare o, mejor, una de Isaac Asimov. El cómo este engendro obtuvo un 73% en RottenTomatoes es un misterio, aunque asumo que es un intercambio de favores con los chinos para que no le cierren las taquillas a las superproducciones norteamericanas. The Wandering Earth es un filme horrible por donde lo miren, con terribles actuaciones, terrible historia y un sustento científico inexistente. No falta ser un científico nuclear para darse cuenta de que la mayoría de las ocurrencias del filme son bolazos siderales.

Los chinos se gastaron todo en esta space opera y no hay fotograma del filme que no exude dinero y lujo de producción. Los efectos especiales son una golosina visual que amenazan con hacer digerible a la cinta. El drama es el guión, que se empeña en defender cosas científicamente imposibles – apuesto a que nuestro colega Richard Scheib (con mayor conocimiento científico que yo) se va a engolosinar masacrando el filme ni bien lo reseñe -y que está plagado de zopencos. El Sol se muere y qué mejor idea que convertir a la Tierra en una gigantesca nave espacial. Construyan 10.000 motores atómicos para empujarla al vacío del espacio y llegar a una lejana galaxia – a apenas 4.2 años luz de distancia – para conseguir otro sol estable. Claro, nadie pensó que esto supone matar a la mitad de la población mundial (la que queda en la zona frontal del planeta), llevar al resto a vivir de manera subterránea durante milenios (en ciudades construidas bajo los reactores nucleares!; si esos motores atómicos son tan potentes que pueden sacar a un planeta de órbita, ¿qué les impide prensar los 350 km de tierra que los separa de las ciudades subterráneas y aplastar a todos sus habitantes?), obtener de manera ilimitada combustible para un viaje de miles de años, conseguir recursos para mantener viva la humanidad sin sol ni fuentes naturales de oxígeno y, lo mas absurdo de todo, mantener una masiva fuerza de trabajo en la superficie (donde la temperatura ronda los 85 grados bajo cero) para seguir obteniendo recursos para mantener el proyecto en movimiento. Eso sin contar que la atmósfera debería desaparecer, que la gente en las ciudades debería estar pegada al techo por la inercia de los masivos motores atómicos y que la gravedad de todos los planetas por donde pasen deberían alterar la trayectoria de la Tierra. No, no es maniobrable como un Fiat 600 sino una cosa monstruosa que requiere meses de corrección redirigiendo los motores y recalibrando todo el tiempo la trayectoria…

Pero es al santo gas intentar explicar la tonelada de incoherencias de The Wandering Earth porque, simplemente, a los libretistas les importa un bledo. El gran drama surge cuando se aproximan a Júpiter (ohhh, ¿nadie previó que iba a pasar esto?) y la gravedad del planeta gigante hace estragos en la Tierra. Le chupa la atmósfera (con lo cual los aviones no pueden volar y la temperatura baja a niveles insospechados, pero los tipos en la superficie pueden seguir vivos aunque sus trajes solo esten preparados para – 85º) y los atrae para impactarse contra su superficie. Y como al insufrible pendex protagonista (que se la da de genio, pero es una máquina de hacer una cag… tras otra) se le ocurre que puede hacer explotar la atmósfera de Júpiter mediante una llamarada redirigida de uno de los masivos motores nucleares – y con la explosión sacar a la Tierra de su perímetro de atracción sin ser achicharrados en el intento … -.

Llega un momento en que el espectador avispado – con dos dedos de frente – se le termina por revolver el estómago por las idioteces del libreto. Si explota la atmósfera de Júpiter, ¿el fuego y los desechos no destrozarían la mitad de la superficie de la Tierra?. ¿La explosión no nos mandaría al diablo, a cualquier otro lugar del universo excepto a donde queríamos ir?. (alerta spoilers) Eso sin contar que la masiva nave espacial que hace de centinela – y que es la opción mas segura para que la humanidad sobreviva ya que lleva embriones, semillas y una masiva biblioteca digital con todos los conocimientos existentes sobre la Tierra – decide hacer la gran kamikaze y detonarse contra la atmósfera de Júpiter para que la explosión sea mayor… aún cuando no tiene ni la mas remota idea de si esto funcionará o carbonizará a la Tierra como un malvavisco en una fogata. Digo, estos tipos jamás agarran una calculadora, solo deciden sobre la marcha y aniquilan toda procedimiento científico basándose en corazonadas. (fin spoilers)

Pero los horrores de lógica abundan. Cuando la cercanía con Júpiter provoca que miles de motores atómicos fallen, deben ir a reemplazarlos… como si solo hubiera una fabrica en todo el mundo que los construyera y almacenara. ¿Por qué cada motor / ciudad no tiene motores y piezas de repuesto?. Nadie sabe, nadie contesta. Todo es una vil excusa para que los protagonistas – pibe soberbio que se la da de inteligente; chica llorona e inútil – terminen en medio de un paraje desolado llevando como carga el último motor atómico útil y el único que puede salvar el planeta. Y si la ciencia es atroz, los mecanismos dramáticos le van en saga. The Wandering Earth está plagado de lo que llamo “melodrama kaiju” en donde los asiáticos de turno gritan y lloran por cualquier cosa, están a punto de morir mil veces y siempre se salvan, y hacen cosas físicamente imposibles o sacan soluciones de la galera. Pero si en los filmes de Godzilla el melodrama kaiju – de allí el nombre – es tolerable porque al final tenemos monstruos gigantes que se van a las piñas (y el resto es un relleno que hay que tragar como si fuera una medicina amarga), acá es una tortura constante. Las acciones temerarias del pibe llevan a la muerte a su abuelo – quien intenta sacarle las papas del fuego – y pone en riesgo a una docena de militares disciplinados que solo quieren cumplir con su misión y se topan con los caprichos del niño. No sé cuantas veces puse los ojos en blanco, sea por los disparates que dicen los personajes o por los disparates que inventa el guión para crear situaciones dramáticas.

Que The Wandering Earth sea el filme mas taquillero de la historia de China no significa ni por asomo que automáticamente sea potable. Es prepotente en todo sentido, y el despliegue visual omnipotente es incapaz de hacerlo tolerable. Ni siquiera respetaron el libro original que era mucho mas tranquilo, no mencionaba crisis cósmicas con Júpiter y se limitaba a investigar si había una conspiración para sacar a la Tierra de su órbita ya que el Sol no estaba muriendo como deciín. Pero eso no es excitante y lo trocaron por un festival de fuegos artificiales empapado de falacias que son imposibles de tragar.

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