Top Ten: 10 películas trascendentales del cine fantástico (Parte II)

Volver al Indice – listados Top Ten / un artículo de Alejandro Franco


Segunda parte del artículo.

Artículo dividido en dos partes: Parte 1 – Parte 2

Puesto 6: Blade Runner (1982)

Puesto 6: Blade Runner (1982)

Blade Runner es una película monumental en mas de un sentido. Es de esos pocos filmes que no envejecen debido a lo adelantado en el tiempo de su visión – mas allá de la polémica con las marcas y corporaciones mencionadas (como Atari) que no llegaron vivas al nuevo milenio o se reciclaron en algo totalmente diferente -. La música inmortal de Vangelis, la visión de una Los Angeles futurista, policultural y saturada de contaminación, la idea de una humanidad despiadada capaz de crear seres humanos artificiales y mejorados genéticamente para ser usados como esclavos y ejecutar los trabajos mas sucios… la tragedia de esos seres al saber que son descartables, que no vivirán mas de cuatro años y que nadie se interesa por ellos. Roy Bathy arma una familia disfuncional con sus compañeros de fuga – brutos, sacados, violentos -, los cuales sólo quieren comprar mas tiempo y asimilarse entre el resto de la población. Mientras que Rick Deckard parece demasiado bobo y el clima de policial negro es demasiado estoico y lento, la gracia la impone el Bathy de Rutger Hauer, un replicante que ha visto demasiado y que ahora ha llegado a la Tierra a librar su última batalla. Hay un discurso profundamente humanista escondido en el accionar de estos seres condenados, los cuales son meramente las víctimas de una humanidad cruel y excedida en ambiciones. La escena final con Hauer extinguiéndose en la lluvia con una paloma en la mano es simplemente una de las mejores secuencias de la historia del cine en su totalidad; y, por si el misterio quedaba abierto, siempre nos queda Blade Runner 2049, una secuela dirigida por Denis Villeneuve que es igual de magistral y le provee un cierre digno a la trama.

Puesto 5: Arrival (2016)

Puesto 5: Arrival (2016)

Doblete de Denis Villeneuve. Tomando nota de una gran cantidad de clásicos – Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, El Día que Paralizaron la Tierra, etc – Villeneuve crea su propio escenario del primer contacto con una inteligencia extraterrestre y el resultado es formidable. Es uno de esos filmes que te instruyen, te abren la puerta a un mundo de conceptos completamente desconocidos – lo que puede ser una cultura creada por una inteligencia no humana y que posee una perspectiva completamente diferente; el lenguaje como instrumento de cambio de la forma de pensamiento; los fundamentos básicos que deben establecerse al intentar descifrar el lenguaje de otra cultura; la idea de que tu cerebro puede ser alterado para convertirte en un ser interdimensional que puede experimentar a voluntad el pasado, presente y futuro e incluso de manera simultánea – y a veces se pasan de rosca con sus ambiciones hasta el punto de bordear lo increíble. Es ciencia ficción de la mejor cepa, y provee una visión notablemente original no sólo sobre la vida extraterrestre sino sobre lo que puede ser nuestro próximo paso evolutivo.

Puesto 4: Pi (1998)

Puesto 4: Pi (1998)

¿Que tal si las revelaciones no provienen de ningún viaje – interior, espacial, astral – sino de una abstracción intelectual?. En Pi Darren Aronofsky nos presenta a un genio que cree descubrir un patrón secreto que rige todas las cosas del universo y que tiene que ver con un código matemático oculto en la Torah el libro sagrado del judaísmo – dado por Dios a los hombres. Vale decir, la creación de Dios está regida por las matemáticas, e incluso se puede abrir un portal mental para estar en contacto con El. Mezcla de teorías delirantes y paranoia pura, no sabemos si estamos frente al descubrimiento mas importante de la historia de la humanidad o se tratan de fantasías de un individuo esquizofrénico, un tipo que ha llevado sus talentos intelectuales al extremo hasta el punto de fundirse – tal como Icaro retó a los dioses y osó acercarse al Sol con sus alas hechas de plumas y cera – por la obsesión de revelar el paso siguiente de su teoría. Es un filme denso y demandante, pleno de originalidad y teorías delirantes que sirvió para poner a Aronofsky en la palestra internacional. Y sí, Aronofsky es otro de los privilegiados con un doblete en esta lista.

Puesto 3: Solaris (1972)

Puesto 3: Solaris (1972)

En la ciencia ficción abundan los ejemplos de entidades con poderes divinos que son capaces de alterar la vida de los hombres – en las versiones clásicas de Star Trek (TOS y animada) hay montones de ejemplos -. En el caso que nos ocupa un planeta viviente es capaz de provocar alucinaciones a los astronautas que osan acercarse a examinarlo. ¿O no es así y realmente es capaz de crear realidades palpables basadas en los recuerdos de los protagonistas?. Solaris puede verse como el discurso mental del protagonista con su Yo interno para resolver el duelo de su esposa perdida – cuyo clon ha aparecido en la estación espacial que orbita alrededor del planeta viviente -, o como si el planeta fuera una especie de Edén capaz de materializar los deseos inconscientes de los temerarios individuos que pretenden descifrar sus secretos. La premisa da para muchas lecturas – ¿acaso las alucinaciones no son la manera de generar anticuerpos que posee Solaris para deshacerse de los intrusos que intentan explorar su organismo? – y el final es críptico, pero la narración tiene su cuota de problemas básicamente porque esto es cine soviético y se maneja con otros tiempos que el cine occidental, amén de estar dominado por las pretensiones. Las escenas se hacen eternas y la película se vuelve demandante, con lo cual disfrutar de la travesía se vuelve una experiencia agotadora. La versión 2002 de Solarisby Steven Soderbergh – me parece una visión alternativa válida, con tiempos narrativos mas fluidos y enfocada en la historia de amor mas que en las connotaciones trascendentales del relato – por si Solaris es en realidad el demonio, el cual viene a enloquecer a los individuos que han caído bajo su radio de influencia y razón por la cual el protagonista, de puro corazón, es capaz de sobrevivir en donde otros se han vuelto locos o han terminado suicidándose -, por mas que la crítica la haya apedreado por considerarla una herejía.

Puesto 2: Akira (1987)

Puesto 2: Akira (1987)

Obra fundamental del Anime y el Manga japonés, Akira es básicamente la historia de origen de un Dios; el problema es que el elegido es un adolescente perturbado incapaz de controlar semejante poder y termina convirtiéndose en una imparable fuerza destructiva hasta que evoluciona hacia un plano astral donde por fin puede hallar la paz. Pero existen mas aspectos fascinantes en el relato, como el antecedente de un Tokio arrasado tres décadas antes en lo que parece ser un experimento fallido de los militares para intentar canalizar esa fuerza invisible y todopoderosa – la Akira del título, el McGuffin que moviliza todo el relato – para su propio beneficio. En términos simples uno puede considerar a Akira como el equivalente de la Fuerza – de Star Wars -, una fuente de energía cósmica presente en todas las cosas y que puede ser recolectada y manipulada por individuos con dones especiales – he allí a los pobres y vengativos mutantes criados (para tal fin) en laboratorios por las fuerzas militares de turno -, pero su significado va mas allá. ¿Y si se trata de una fuerza divina?. ¿Si tuvieras una radio capaz de sintonizar a Dios, podrías entender el mensaje, o el mismo sería tan perturbador que terminaría por sacarte de quicio?. No todas las explicaciones cuadran en la obra maestra de Katsuhiro Otomo, pero la vertiginosa experiencia visual absorbe todo y termina por hacerte olvidar de los agujeros de lógica del libreto. Es un filme tan increíble como imperfecto, una experiencia plena de ambiciones intelectuales y un festival de excesos que sólo sirven para demostrar el resplandor de una imaginación salvaje.

Puesto 1: 2001, Odisea del Espacio (1968)

Puesto 1: 2001, Odisea del Espacio (1968)

Y sí, era inevitable. El filme es lento como el demonio. Los diálogos son extremadamente banales, las perfomances de madera. Es extremadamente pretencioso. Pero aún con todo ello, 50 años después seguimos hablando de la obra maestra de Kubrick simplemente porque no hay ninguna obra posterior que sea capaz de destronarla. Kubrick, el supremo narrador, el genial fotógrafo, el excelso creador de climas, el perfeccionista compulsivo. Su libreto despojado de parlamentos ha conservado al filme en formol, eliminando los anacronismos que le podrían dar rápida caducidad y que lo han convertido en una experiencia inmortal. ¿Qué otro filme es capaz de tratar el origen del hombre y saltar al mas avanzado de los futuros para toparse con una inteligencia alienígena, suprema y todopoderosa, que cualquiera podría interpretar como una presencia divina?. Mientras que yo sigo peleado con el clímax – la secuencia del envejecimiento abrupto de Bowman en esa habitación lujosa y barroca, el surgimiento del feto espacial – que considero un atajo críptico tomado por los responsables – Arthur C. Clarke y el mismo Kubrick – porque se le han agotado las explicaciones lógicas al galimatías que han creado, por el otro lado es un filme que hace grandes preguntas y tiene su cuota de grandes revelaciones. Mas allá de que la presencia divina del monolito, uno debería preguntarse quién lo ha enviado o por qué el monolito ha decidido apadrinar a la raza humana desde sus comienzos, qué ha visto en nosotros – desde que éramos primates – para interesarse y monitorear nuestra existencia. Quizás el viaje final signifique que el monolito nos ha encontrado aptos para pasar al siguiente estadío de evolución, una unión cosmológica entre el ser humano y esta inteligencia alienígena divina. Con sus pros y sus contras, no hay filme mas ambicioso en la historia de la ciencia ficción… y los magníficos efectos especiales siguen siendo admirables a pesar de su origen artesanal y de la ausencia de recursos tecnológicos avanzados como los que existen hoy en día.

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