Crítica: T-34 (2018)

Volver al Indice – crítica de Cine Fantástico y de Culto / una crítica del film, por Alejandro Franco


5 atómicos: excelenteRecomendación del EditorRusia, 2018: Alexander Petrov (Nikolay Ivushkin), Irina Starshenbaum (Anya Yartseva), Viktor Dobronravov (Stepan Vasilyonok), Vinzenz Kiefer (Klaus Jäger), Yuriy Borisov (Ionov)

Director: Aleksey Sidorov – Guión: Aleksey Sidorov

Trama: 1941. La Operación Barbarroja ha comenzado y las fuerzas alemanas se encuentran cerca de Moscú. El joven teniente Nikolay Ivushkin tiene la misión de defender a muerte el último bastión soviético antes de Moscú – un pueblito en las afueras de Volokolamsk, a 129 km de la capital rusa -, con el fin de demorar el avance y darle tiempo a preparar las defensas de la ciudad. Pero Ivushkin sólo cuenta con un destartalado tanque T-34, con el cual debe batirse a duelo con un escuadrón de seis tanques Panzer III liderados por el as germano Klaus Jäger. Luego de liquidar a cinco panzers, Ivushkin y su equipo caen abatidos y son enviados a un campo de concentración en Turingia. Ahora es el año 1944 y la suerte de la guerra se ha dado vuelta para la Alemania Nazi. Desesperados por obtener una victoria decisiva en el frente oriental, el Standartenführer Klaus Jäger decide reclutar tanquistas rusos en el campo de concentración de Turingia para que enseñen sus tácticas de blindados a un grupo de reclutas de la Juventud Hitleriana, los cuales operarán los veloces y letales Panzer Panther. Al toparse con Nikolay – su viejo adversario de Volokolamsk – decide ponerlo al frente del operativo, reuniendo un grupo que tendrá el deber de poner en condiciones un derruido tanque T-34 85la versión mas moderna y eficiente del mas popular de los tanques medianos rusos – y salir al campo a hacerle frente (y esquivar) las andanadas de los Panther. Pero Nikolay ha descubierto, entre los cadáveres en descomposición de la tripulación del T-34, seis proyectiles que han pasado inadvertidos a los inspectores alemanes. Ocultándolos en los cuerpos de los oficiales soviéticos – y enterrándolos en las afueras del campo de entrenamiento -, Nikolay trazará un plan temerario para fugarse con el tanque hacia la frontera checa mientras sale a sangre y fuego del territorio alemán. Pero los Panthers son demasiados, los proyectiles son muy pocos, los rusos carecen de un mapa y el T-34 sólo dispone de combustible para 30 km de travesía. ¿Podrán los héroes rusos vencer a la adversidad y salirse con la suya, doblegando a la élite de las fuerzas blindadas nazis?.

Crítica: T-34 (2018)

Bueno, chicos, siéntense en sus pupitres y saquen una hoja. Es hora de que hablemos de Historia.

Cuando Hitler se pasó por el trasero las advertencias de las principales potencias del mundo en setiembre de 1939 e invadió Polonia, el tipo había construído la maquinaria militar mas avanzada y letal de la época. Desde los caza bombarderos Stuka hasta los rapídisimos Panzer, desde un ejército super disciplinado hasta letales armas de campo, eran una fuerza arrolladora, diabólica e imparable, excedida en ambiciones ya que su plan era la conquista de Europa y, mas tarde, la del mundo con tal de proveer “espacio vital” para la expansión del pueblo germano, sometiendo a pueblos inferiores y demostrando al mundo la superioridad de la raza aria.

Pero, para hacer gala de semejantes alardes, el plan precisaba carecer de interferencias y la principal – al alcance de la mano ya que vivía en el mismo pedazo de tierra – era la Unión Soviética, enemigo ideológico declarado del nazismo. Como la necesidad tiene cara de hereje, Hitler y Josef Stalin, el sangriento dictador que regía la URSS, firmaron un pacto de no agresión y se dedicaron a destripar Polonia mientras todo el mundo insultaba a los alemanes pero nadie se atrevía a meterse con los soviéticos.

Lo que ocurre es que en aquel momento el ejército rojo era el mas grande del planeta… pero también era uno de los mas anticuados e ineficientes. Cuando Stalin vió como la Alemania Nazi se rearmaba a toda velocidad en los años 30, decidió poner en marcha un plan de renovación y modernización de sus fuerzas, el cual iba con pies de plomos cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. “Somos grandes y poderosos”, decían. “¿Quién se va a meter con nosotros, un país tan enorme y rico donde jamás se pone el Sol?”, agregaban.

Y sip, era cierto. Nadie nunca pudo invadir Rusia, ni siquiera Napoleón que era el mas brillante estratega de la historia hasta esa época. Pero millones y millones de rusos armados con petardos anticuados no equivalen a un ejército eficiente, sólo a carne de cañón que puede detener las balas del enemigo con su cuerpo (cosa que lamentablemente ocurrió, con un masivo baño de sangre en tierra rusa) mientras el gobierno de turno comprendía que las papas quemaban y que debía tomar medidas de emergencia ya mismo.

El primer plan de contingencia apareció en 1937, cuando entra en escena Mikhail Koshkin, un ingeniero ruso. Hasta ese entonces los tanques soviéticos eran viejos e ineficientes y estaban basados en modelos ingleses, pero Koshkin tenía otras ideas. Quería hacer un tanque ágil, con buen poder de fuego y buen blindaje, fácil de fabricar y reparar, una combinación justa de defensa, ataque y operabilidad. Pero Koshkin debía pelear con la burocracia militar soviética, la cual no quería aprobar un tanque nuevo sino un proyecto basado en un tanque preexistente reformado – dando a luz el monstruoso y lento KV-1 -. Para probar la confiabilidad de su prototipo, Koshkin tomó uno de los primeros T-34 y lo manejó sin problemas mecánicos de ningún tipo desde Kharkov hasta Moscú, en donde Stalin quedó impresionado y le dió el visto bueno para la producción del nuevo blindado. Lamentablemente Koshkin no vería la hora de su triunfo – el conducir semejante trecho en lo que básicamente es una heladera con ruedas, carente de calefacción y dotada de gruesas paredes de metal, le valió una neumonía que terminaría por cobrarle la vida en setiembre de 1940 -.

Las cosas siguieron a paso de tortuga hasta que Hitler – con un ejército gigante ocioso luego de conquistar a toda Europa en 1941 – decidió declararle la guerra a la URSS en Junio de ese mismo año. Los blindados alemanes devoraron decenas de kilómetros por día y en poco tiempo las fuerzas germanas estaban en las puertas de Moscú. Stalin ordenó un plan de emergencia, desmantelando todas las fábricas pesadas que estaban en Ucrania y otras zonas industriales y trasladándolas por tren hasta Siberia, en donde las reconstruyeron y comenzaron a producir sin parar pertrechos de guerra. El postergado T-34cuyos números iniciales de producción fueron escasos – comenzó a producirse en escala mayor y dió pie a una nueva generación de tanques y cazatanques – el IS-2, los SU e ISU – que eran mucho mas avanzados y letales que los celebrados panzers germanos. Dada la urgencia, los tanques se fabricaban a lo pavo prácticamente con el mínimo testeo y control de calidad; era común cortarse la mano con la rústica terminación del acero ruso del T-34 al intentar treparse a uno de ellos sin los guantes apropiados.

Si los tanques alemanes fueron dignos de admiración en su momento – epitomes de lo mas avanzado de la tecnología militar de la época -, fueron en realidad los blindados rusos los que hicieron escuela y establecieron las bases de lo que son los tanques de hoy en día. El T-34 es considerado el primer tanque moderno de la historia y, si bien ya había tenido refriegas con los nazis en terreno ruso, su hora de gloria fue en la batalla de Kursk en Julio – Agosto de 1943, la mayor batalla de tanques de la historia en donde una fuerza masiva de casi 2 millones de soldados soviéticos y 5.000 tanques le torcieron el brazo al ejército alemán (con 800.000 hombres y 3.000 tanques), iniciando una contraofensiva imparable que solo terminaría con los rusos entrando en Berlín y demoliendo los restos del Tercer Reich en Abril – Mayo de 1945.

Considerando la estatura épica del T-34 y de la abnegada resistencia del pueblo ruso, ¿por qué no se ha hecho mas filmes sobre ello? (después de todo, por mas propaganda occidental que se haga – Dia D, las figuras de Patton, Eisenhower y Montgomery, la campaña de Africa e Italia -, fueron los soviéticos quienes realmente ganaron la Segunda Guerra Mundial prácticamente ellos solos y por su propio esfuerzo). Bueno, los soviéticos en su momento hicieron la saga épica Liberación en 1971, un melodrama de 6 horas empapado de propaganda política donde los líderes de turno (como Leonid Brezhnev) obligaron a los libretistas a meter cambios de todo tipo para que vieran que su rol en la guerra era mucho mas heroico que ser un mero soldado cagatintas de cuarta en aquella época (y rebajando la importancia de Georgy Zhukov, el brillante estratega ruso y verdadero responsable de la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial). Recuerden que los rusos tienen una cantidad enorme de pertrechos de guerra capturados de los nazis, los cuales están en posesión de los estudios Mosfilm y constituyen un verdadero ejército privado. Por ejemplo, cuando en Liberación veías un tanque Tiger alemán en acción, no era un blindado ruso camuflado con apliques sino un auténtico Panzer alemán capturado en en el frente en 1945. Lo que empaña el brillante heroísmo de la gesta rusa (y toda la Gran Guerra Patriótica) es la zaña que los soldados rusos tuvieron con todos los alemanes capturados (fueran militares o civiles, donde los mataban, saqueaban o violaban) y, sobre todo, la figura de Stalin, que era un tipo igual de sádico y despiadado que Hitler y que era capaz de mandar a matar a su propia gente si desertaban o no acataban órdenes suicidas en el frente. Un detalle oscuro que empaña la valentía real de los hombres, mujeres y niños soviéticos, los cuales pelearon a muerte contra un enemigo feroz e implacable que había invadido su patria y que los masacraba sin piedad en el mas cruel de los frentes de guerra.

Viendo el trasfondo de todo esto, T-34 es una especie de film de fantasía. Sacando del medio los comisarios políticos, las ejecuciones de propios y ajenos, y el descarnado panorama de la guerra en el frente ruso, T-34 es otra idealización de la guerra germano-soviética en donde un puñado de valientes puede patearle el trasero a los nazis de las mas gloriosas maneras. En su momento fue el segundo filme mas visto en la historia de la taquilla rusa, pero en Occidente hubiera pasado desapercibida de no ser por YouTube, en donde fans de la película postearon algunas de sus mejores escenas de acción de la cinta y se volvieron virales de la noche a la mañana. Y eso es porque las escenas de acción de T-34 son simplemente espectaculares. Imaginen una tank opera filmada con el mismo estilo de Rápido y Furioso. El T-34 que lidera Alexander Petrov toma las curvas como un Porsche, salta badenes y pistea que da calambre, y honestamente no creo que sean efectos especiales ya que los T-34 eran muy ágiles de conducir. La primera escena – en donde un único tanque ruso debe batirse a duelo con seis Panzer III en un pueblito – es un ejemplo supremo de estilo. Los proyectiles vuelan en cámara lenta y rebotan contra las carcasas en declive de los blindados. Cada impacto a la estructura te deja sordo ya que el tanque vibra como una campana. Cada acierto hace que el metal rebote y salten pedazos de metralla al rojo vivo achicharrando a sus tripulantes. Y cuando el villano de turno (Vinzenz Kiefer) decide resucitar a Alexander Petrov, rescatándolo del campo de concentración donde estuvo pudriéndose durante tres años, y le da un T-34 85 (la versión mas letal y eficiente del mítico soviético tanque soviético) para que haga de blanco móvil en un despiadado juego de guerra entre él y todo un batallón de Panthers alemanes, las bazas se dan vuelta. Sí, todos piensan que el T-34 va desarmado pero Petrov y los suyos encontraron seis proyectiles entre los cadáveres que traia el oxidado tanque. Seis balas con las cuales pueden salir a fuego y sangre de la Alemania Nazi y ganarse la libertad.

El duelo final es de un lirismo visual supremo. Proyectiles que chocan en el aire o que rebotan en el piso para detonar a un Panther por debajo. ¿Si esto es real?. Por supuesto que no!. Pero es glorioso, excitante y es un ejemplo de gran cine. T-34 es cine bélico devenido glorioso espectáculo pochoclero. La fuga del campamento nazi con el tanque es simplemente genial. Sí, hay buenas actuaciones y buen clima pero lo soberbio es la acción. Desde Liberación y La Gran Ofensiva que no veía una tank opera tan excitante y formidable. Y ahora, con los CGIs a la orden del día, cualquier cosa es posible en manos de un director virtuoso. Simplemente es un filme imperdible, mas allá de que la rigurosidad militar, histórica y científica salga volando por la ventana.