Crítica: Little Monsters (Pequeños Monstruos) (2019)

Volver al Indice – crítica de Cine Fantástico y de Culto / una crítica del film, por Alejandro Franco


4 atómicos: muy buenaRecomendación del EditorUSA / GB / Australia, 2019: Lupita Nyong’o (Miss Caroline), Alexander England (Dave), Josh Gad (Teddy McGiggle), Kat Stewart (Tess), Diesel La Torraca (Felix)

Director: Abe Forsythe – Guión: Abe Forsythe

Trama: Dave es un fracasado. No tiene trabajo fijo, aspira a ser rockero pero gana monedas, y es mantenido por su novia. La relación está lejos de su mejor momento y se la pasan peleando. Ahora Dave ha sido expulsado y no tiene dónde parar, a excepción de la casa de su hermana Tess, quien vive con su hijo Félix. Obligado a ayudar un poco para contribuir a la convivencia, Dave comienza a acompañar a Félix al jardín de infantes, en donde queda prendado de su joven maestra la señorita Caroline. Dando vueltas alrededor de Caroline para sacarle una cita, Dave se ofrece como acompañante para una excursión al zoológico local, en donde casualmente se presentará el ídolo de la TV infantil Teddy McGiggle. Pero, mientras están allí y Dave no para de meter la pata, en una cercana base norteamericana han estado experimentando con un virus… y han perdido el control del mismo, diseminándose en todas las instalaciones y convirtiendo a todos los residentes en zombies. Y viendo la cantidad de carne y cerebros frescos que hay en el zoológico local, los muertos vivientes deciden atacar en masa el lugar, obligando a Dave, Caroline y McGiggle a tomar medidas de emergencia. Pero Dave es un inútil y McGiggle es un egoísta sexópata que odia a los niños con lo cual la única esperanza de supervivencia de los chicos reside en la señorita Caroline… la cual sigue cantando con una sonrisa canciones de Taylor Swift mientras decapita zombies con una pala y convence a los críos que todo eso no es mas que un juego y que los muertos vivientes son actores maquillados.

Crítica: Little Monsters (Pequeños Monstruos) (2019)

Parece que las posibilidades del género de zombies son interminables y Pequeños Monstruos es otra muestra de ello. Por cada 50 películas clonadas sobre muertos vivientes hay una que viene con historia original (y un poco de corazón) y eso es mas de lo que puede decirse de otros géneros de terror. Es cierto que Little Monsters toma alguna que otra cosa de Shaun of the Dead, pero los resultados tienen personalidad propia… y ver a Lupita Nyong’o convertirse en una Julie Andrews rompe traseros y decapitando zombies mientras exhibe una enorme y contagiosa sonrisa es todo un show que, de por si solo, justifica ver la película.

Esta es la historia de un cretino. Vago, fumón, un rubio cabeza hueca que vive sacándose chispas con la novia que lo banca, tiene un laburo decente y le soporta todas las locuras que se le ocurre (y no, no es Simon Pegg). El tipo es imbancable por donde se lo mire e incluso la hermana no lo soporta. El sobrino, un pibe divino que lo adora, es el títere que él maneja para brindar lástima y que las mujeres lo perdonen. En una escena imperdible rapta a su sobrino de la cama a las dos de la mañana, va a pedirle perdón (y casamiento) a su ex con un anillito que hizo con premios de cajas de cereales… y encuentra a la mina dándole a la matraca con un compañero de trabajo mientras el nene no entiende nada y cree que mueve cosas disfrazado de Darth Vader. Claro, hay una refriega con reproches mutuos y ahí descubrimos que la causa por la que rompieron es que en realidad él no quiere aceptar responsabilidades de ningún tipo… incluyendo la de tener hijos. Telón y capítulo siguiente.

Como el flaco está mas caliente que una pava, pronto agarra la excusa de llevar a su sobrinito al jardín de infantes para tirarle los galgos a la deliciosa morena que es la maestra (Lupita, con esa sonrisa enorme y cegadora, cada vez mas bonita), la cual le echa Flit diciéndole que está comprometida. Como el flaco sigue moscardoneando se ofrece a colaborar con un viaje a una granjita de animales donde, oh casualidad, va a estar presente la estrella de espectáculos infantiles del momento, Teddy McGiggle (Josh Gad), un tipo que habla con una rana y hace canciones con rimas insoportables.

Claro lo que nadie imagina es que en la base norteamericana contigua al campamento (estamos en Australia, por cierto) estaba experimentando con virus, los cuales se salen de control y convierten a toda la población del lugar en zombie… los cuales se van a hacer un picnic a la granjita de animales. Lo que sigue es la crónica de supervivencia del vago, el animador infantil y la maestrita, la que debe proteger a los pibes antes que los zombies se los desayunen.

Mientras el vago sigue un arco previsible – es un tipo que, en vista de semejante situación, comienza a apreciar la vida, los niños y va a convertirse en un hombre de bien después de semejante aventura horrorífica -, los que se salen de la vaina son el showman y la dulce maestrita… la cual se convierte en una especie de ninja capaz de liquidar a una decena de zombies con una pala mientras va en busca del remedio para la alergia que precisa el sobrino del protagonista. Como si fuera la versión zombie de La Vida es Bella, la Nyong’o le cuenta a los chicos que los zombies son actores disfrazados, que están jugando un juego y que cada hora de supervivencia es un paso de nivel. Verla a la Lupita con su sonrisa radiante cantando canciones de Taylor Swift para animar a los pibes mientras afuera los muertos vivos destripan gente y animales en toda la furia es delirante. Pero aún mas delirante es cuando la dulce maestrita se convierte en una potencial asesina cuando va a apretar a Josh Gad, quien resulta ser un cretino misántropo que odia a los niños, se acuesta con las madres que van a su show, y nunca duda ni un segundo en abandonar a quien sea con tal de huir del parque (algo así como la versión mas zarpada de Krusty el Payaso). Entre los lamentos y los insultos a los pibes (fruto de toda la desesperación y la cobardía) Lupita va, se lo carga (se acuerdan de la escena de Tom Cruise en La Guerra de los Mundos, esa en donde apretaba a Tim Robbins para que deje de decir locuras delante de su hija, so pena de asesinarlo con sus propias manos??), le clava un pingüino de cerámica en una costilla y está dispuesta a destazarlo ahi nomás si no cierra la boca. Verla abrazando a Gad, haciendo que lo consuela mientras le larga una parrafada espeluznante al oido (y con la mas dulce de las sonrisas) diciéndole que lo va a asesinar de la peor manera si no se calla y deja de asustar a los pibes (y Gad llorando porque el pingüino le está empezando a perforar la piel) es un momento sublime.

Pequeños Monstruos es difícil de conseguir (la pasaron en algunas salas en USA y después saltó directo a la señal de streaming Hulu), pero vale la pena. Ver a esa diosa morena enfundada en una radiante vestido amarillo… que después queda teñido de rojo por las sangre y las tripas es una visión deliciosa, badass, como si Mary Poppins se convirtiera en una aniquiladora serial de muertos vivientes. Y si la comedia con Lupita Nyong’o funciona, mucho mejor cuando el filme baja un cambio, se pone realista, sentimental… y te pone a vos emotivo. Es un filme muy bien escrito, muy bien dirigido y con muy buenos actores, un disparate que exuda diversión y que se vuelve altamente recomendable a pesar que el género de los zombies se haya vuelto muy remanido con el paso del tiempo.