Crítica: Joker (Guasón) (2019)

Volver al Indice – crítica de Cine Fantástico y de Culto / una crítica del film, por Alejandro Franco


4 atómicos: muy buenaRecomendación del EditorUSA, 2019: Joaquin Phoenix (Arthur Fleck), Robert De Niro (Murray Franklin), Zazie Beetz (Sophie Dumond), Frances Conroy (Penny Fleck), Brett Cullen (Thomas Wayne), Shea Whigham (Detective Burke), Bill Camp (Detective Garrity)

Director: Todd Phillips – Guión: Todd Phillips & Scott Silver, basado en los personajes de DC Comics creados por Bob Kane & Bill Finger

Trama: Ciudad Gótica, 1981. A Arthur Fleck la vida lo ha tratado muy mal. Con desórdenes siquiátricos de todo tipo, Arthur sólo puede sobrevivir fuertemente medicado en una urbe que se debate entre la corrupción, la violencia y la crisis económica. Sus problemas hacen que, cuando está muy nervioso, comience a reírse de manera compulsiva, razón por la cual todos lo tildan de loco y se alejan de él. Pero a Arthur le encanta la comedia y piensa que haciendo reír a la gente va a poder acercarse a ella. Trabajando como payaso en fiestas infantiles y portando avisos callejeros, un día se topa con una pandilla que se burla de su disfraz y lo muelen a golpes. Un compañero del trabajo ha decidido ayudarle y le ha dado un revólver ilegal para defenderse si la ocasión se repite, pero en un show infantil en el hospital de niños a Arthur se le escapa el arma y pronto es denunciado ante su jefe, quien termina por despedirlo. Y cuando regresa a su casa – a cuidar a su desvalida madre – se topa con un trío de ejecutivos borrachos en el metro, quienes empiezan a molestarlo hasta golpearlo. Pero basta solo un mal día para que una persona estable caiga en el abismo de la locura y Arthur pierde la paciencia, asesinando con saña a los tres agresores. Agitado y con la adrenalina al tope, Arthur siente que el poder está en sus manos, con el plus de que el asesinato de los yuppies son celebrados por la gente oprimida en esta época de dura recesión y despidos masivos. Y mientras Arthur investiga sobre sus orígenes y empieza a dejar los medicamentos – porque la cobertura social gratuita del hospital comunitario ha sido suspendida por falta de fondos -, las cadenas que atan a Arthur comenzarán a romperse, liberando a una persona muy oscura pero segura de sí misma, alguien que encuentra placer en derramar la sangre de los otros y desatará una venganza contra aquellos que se han burlado de él… iniciando un camino del cual no hay regreso posible.

Crítica: Joker (Guasón) (2019)

A veces una muy buena película no hace a una gran película (y menos a una obra maestra), y eso es lo que ocurre con Joker, la historia de origen del supervillano mas amado (y odiado) de la saga de Batman que acá Todd Phillips ha querido narrar en tono indie. Phillips toma prestadas ideas de un montón de filmes – comenzando por el tono setentista, oscuro y callejero de clásicos de Martin Scorsese como Taxi Driver y El Rey de la Comedia; pasando por la idea de un alzamiento popular contra el régimen establecido protagonizado por una masa de enmascarados a lo V de Vendetta; y siguiendo por un par de conceptos / escenas sacados de The Killing Joke, The Dark Knight Returns y hasta el Batman de Tim Burton de 1989 – para mostrar el descenso a los infiernos de un hombre al cual la vida le ha tratado para el demonio. Hay un buen clima, buenas actuaciones, excelente fotografía y una perfomance increíble de Joaquin Phoenix como el personaje de marras… pero hay algo que falta y que te da la sensación de que se trata de una historia incompleta. ¿En serio este tipo depresivo, atormentado y visceral va a convertirse en el genio criminal que va a poner en jaque a toda la sociedad de Ciudad Gótica?. Mmmm…..

Si uno se guía por la lógica, la mitología y toda la sanata canónica de Batman, las cosas que ocurren en Joker no cuadrarían de ninguna manera. La acción ocurre en los 80, el Joker de Phoenix tiene unos cuarenta años y el Bruce Wayne de este escenario rozará los diez. En ese sentido la lógica sale volando por la ventana – como ocurría con la serie de Gotham; si todos se vuelven supervillanos cuando Bruce Wayne es un pibe, cuando crezca y se transforme en Batman se va a enfrentar a una horda de gerontes a los que derrotará fácilmente con una mano atada en la espalda -, con lo cual la mejor manera de acercarse a Guasón es simplemente dejando en la puerta del cine todo lo que uno sabe sobre el encapotado y aproximarse con la mente en blanco dispuesto a vivir la experiencia. Descubrir lo que ha inventado Phillips para esta ocasión.

La primera hora es algo densa porque, aunque Phillips pretende una aproximación realista, esto no deja de ser un melodrama casi Dickensiano. Al protagonista le pasan muchas cosas malas… demasiadas y todas casi al mismo tiempo. Hay un dejo de artificialidad en todo el asunto como para explicar que el colapso de Arthur Fleck es inevitable – tiene graves problemas sicológicos y una risa compulsiva que se le escapa en los momentos en que está mas nervioso; salió del siquiátrico hace rato, toma sus medicamentos pero ahora los servicios sociales de Gotham van a suspender las prestaciones por un recorte presupuestario; gente de todo tipo, edad y color lo agreden simplemente porque es un pobre infeliz disfrazado de payaso; su historia de vida que comprende una madre delirante y una grave mentira sobre su origen; pierde el trabajo y la gente lo rechaza por ser un bicho raro; y ni siquiera es bueno en la comedia stand up ya que carece de timing cómico y su risa maníaca lo interrumpe a cada rato -, lo cual no impide que haya un par de momentos brillantes en esa parte: como la escena aterradora en donde Arthur actúa en un show para los chicos de la sala de oncología de un hospital infantil y se le escapa, por la manga del pantalón, el revólver que un compañero de trabajo le ha prestado para protegerse de los vándalos callejeros (con Phoenix haciendo como si no hubiera pasado nada mientras los niños y la enfermera contemplan con espanto el arma en el suelo); o el feroz ataque de tres yuppies alcoholizados en el subterráneo, el cual termina con el bautismo de sangre de Arthur y una euforia placentera que se apodera de él, y que le da la primera satisfacción en mucho mucho tiempo. Si, cuando la violencia irrumpe en el relato es visceral y es por eso que el puritanismo de la sociedad norteamericana ha puesto sus reparos sobre el filme, cuando en realidad las masacres que ocurren regularmente en USA no están impulsadas ni por las películas ni por los videojuegos sino por una sociedad enferma que, en determinados estamentos, ha comenzado a crear tumores, individuos carentes de empatía que poseen raptos de violencia por motivos no solo totalmente equivocados sino triviales en muchas ocasiones. Hablen de la cultura armamentista propiciada por la Asociación Nacional del Rifle, hablen de familias disfuncionales incapaces de inculcar fuertes valores morales en sus hijos – o de percibir cuando se han salido de madre y precisan ayuda sicológica -, hablen de una cultura con un fuerte componente xenófobo que nunca terminaron de desterrar (y mas ahora con el presidente que tienen); y hablen de una sociedad plagada de valores superficiales como el poder, el dinero o la fama. Pero no le echen la culpa al arte ni al entretenimiento, porque asesinos seriales existieron desde siempre, desde antes que las computadoras se inventaran o que surgieran cineastas temerarios que ofrecían una versión descarnada del mundo como Coppola o Scorsese en los años 70s.

Pero es a los 75 minutos cuando Joker despierta, sale del bucle de autoflagelación y comienza a hacer revelaciones sorprendentes. Arthur ha comenzado a reaccionar contra las agresiones del mundo, descubre secretos, se embarca en una búsqueda de la verdad y comienza a descubrir su auténtica naturaleza – y a aceptarla -. Carente de los medicamentos que le imponían restricciones a su personalidad, este tipo comienza a arrastrar las palabras y a volverse mas confrontativo. La matanza del subte ha derivado en un choque de clases, en una movida social espontánea contra los ricos y poderosos en esta Gotham decadente y empobrecida que parece el Nueva York de los años 70s, o la USA Reaganista de los 80s – con despidos masivos, corporaciones hambrientas de poder, la volatibilidad de Wall Street, Trump (y otros millonarios de moda) comprando empresas para desguasarlas y venderlas por partes, el surgimiento de la narcisista clase yuppie mientras miles de personas quedan en la calle por una política económica ultraconservadora, etc -. Y cada vez que Arthur ve en la calle a los partidarios de la movida – disfrazados con máscaras de payaso ya que es la única descripción que hay sobre el responsable de la masacre en el metro; asesinato por el cual la gente pobre y de clase media se siente identificada como venganza contra la clase rica que los explota y los manda al desempleo – esboza una sonrisa. Ha puesto en marcha, sin querer, algo que es mucho mas fuerte que él y que tiene alcances impensables. Cuando las revelaciones se agolpan y él pierde el cable a tierra que era su madre, ya es un tipo jugado carente de futuro. La alternativa es el suicidio… o devolverle a la sociedad una cucharada de su propio chocolate. Vuelve a resurgir la violencia visceral pero, esta vez, no es accidental sino buscada. Las enormes escaleras que debe transitar todos los días para llegar a su casa hablan de la transformación: siempre sube un hombre atormentado, pero hoy ha bajado un individuo activo, orgulloso, violento que utiliza su disfraz de payaso como armadura que blinda a su alma de las agresiones de la sociedad.

La última hora es formidable porque Phillips se la apaña para crear inesperados momentos de shock, (alerta spoilers) sean las revelaciones sobre la verdadera relación de Arthur con la vecina, la visita al hospital donde está su madre, el acceso a los expedientes del asilo Arkham donde Arthur conoce la verdad de su origen, la estremecedora persecución en el subte que termina de una manera impensable para los policías que quieren interrogar al payaso, o la tensa secuencia en donde Arthur conoce al ídolo de sus sueños – Robert DeNiro, canalizando a Johnny Carson en un típico late show setentoso – y explota de manera inesperada. Incluso el empalme con el final de Thomas y Martha Wayne – el cual realmente no me lo esperaba – y que toma la idea del filme de Batman de 1989 con el Joker participando (esta vez, de manera indirecta) en la historia de origen del encapotado (fin spoilers).

Pero si la última hora es brillante, hay algo que le falta a este Joker para sea el que todos conocemos de las historietas. Este no es un genio criminal sino un pobre tipo, desquiciado y violento, que reacciona contra quienes lo vapulean. Cuando llega el final del filme, no te da la sensación de que este tipo quiere salir a conquistar el mundo o demoler la sociedad, sino que se ha sacado todo el lastre de encima y puede que hasta encuentre la paz en la habitación de un siquiátrico. Lo que ocurre es que el Joker de Joaquin Phoenix es un individuo pasivo, una víctima que reacciona en vez de ser un tipo activo que planea y hace cosas (como pasaba con el genial Guasón de Heath Ledger en Batman: El Caballero de la Noche). Arthur no hace cosas sino que las cosas le pasan a él. Es por eso que Joker me parece incompleta como relato de origen del supervillano que todos conocemos. Como que le faltaría una secuela en donde el tipo evolucione en su locura, sea capaz de mandar, organizar y planear y pase al estadío siguiente como amenaza para la sociedad. A Arthur Fleck le falta ideología, y lo único que atina es gritarle a las injusticias de la sociedad emprendiendo acciones individuales… pero no es el gran anarquista que todos conocemos. Sin lugar a dudas – como estudio de una personalidad conflictuadaGuasón es muy sólida y amarga (mientras que he visto mas de una decena de veces The Dark Knight, no sé cuánta gente será capaz de ver esta película cuando salga en DVD mas de una o dos veces), pero como historia de origen de un supervillano le faltan ingredientes. Es por eso que creo que no está a la altura de un Batman: el Caballero de la Noche o un Loganlos filmes mas serios, inteligentes y festejados de los últimos años en el género de los superhéroes -, pero ocupa seguro un mas que meritorio segundo puesto en la lista. Y sí, Phoenix es un intérprete genial que seguro que se llevará el Oscar por el papel, pero no logra eclipsar el recuerdo imborrable del sádico Heath Ledger en The Dark Knight. En todo caso es una brillante versión alternativa a la cual le faltan algunas vitaminas para terminar de realizarse en toda su estatura.

DC EXTENDED UNIVERSE

El Hombre de Acero (2013) – Batman vs Superman: El Origen de la Justicia (2016) – Escuadrón Suicida (2016) – Mujer Maravilla (2017) – La Liga de la Justicia (2017) – Aquaman (2018) – Shazam! (2019). Fuera del DCEU DC Comics generó títulos independientes de la continuidad como Guasón (2019)