Crítica: Batman Inicia (Batman Begins) (revisada) (2005)

Volver al Indice – crítica de Cine Fantástico y de Culto / una crítica del film, por Alejandro Franco


Recomendación del EditorUSA, 2005: Christian Bale (Bruce Wayne/Batman), Michael Caine (Alfred Pennyworth), Katie Holmes (Rachel Dawes), Liam Neeson (Henri Ducard), Cillian Murphy (Dr Jonathan Crane/El Espantapájaros), Gary Oldman (Sargento James Gordon), Morgan Freeman (Lucius Fox), Tom Wilkinson (Carmine Falcone), Rutger Hauer (Earle), Mark Boone Junior (Flass), Gus Lewis (Joven Bruce), Ken Watanabe (Ra’s Al Ghul), Linus Roache (Thomas Wayne), Richard Brake (Joe Chill)

Director – Christopher Nolan, Guión – Christopher Nolan & David S. Goyer, sobre una historia de David S. Goyer, basada en el comic de la DC creado por Bill Finger & Bob Kane

Trama: Atormentado por la muerte de sus padres a manos de un criminal, el joven Bruce Wayne abandona sus posesiones y comienza un derrotero por los lugares más siniestros del mundo, buscando respuestas y el sentido de justicia. Mientras se encuentra como vagabundo en lejano oriente, es apresado. Y próximo al ajusticiamiento, recibe la visita de un extraño hombre que dice trabajar para un grupo de vigilantes conocido como la Liga de las Sombras. Wayne se incorpora a la Liga, que se encuentra al mando del misterioso Ra´s Al Ghul, y recibe entrenamiento intensivo para convertirse en un arma humana. Pero Wayne discrepa de los métodos radicales de la Liga, y regresa a Ciudad Gótica. Habiendo encontrado un camino, decide retomar su vida, y encausarla a favor de la búsqueda de la justicia, creando una figura siniestra como alter ego que siempre el terror en el mundo del crimen.

Arlequin: Critica: Batman Inicia (Batman Begins) (2005)

El tiempo pasó, crecimos como críticos, y saldamos una deuda pendiente. Frente a la monumental cinta de Christopher Nolan es la hora de darle al puntapié inicial de la magnífica épica del Caballero de la Noche de Christopher Nolan la crítica que se merece… que no era la que hicimos en su momento.

Superhéroes: ¿quién no los ama?. La idea de que entre nosotros exista alguien con un férreo sentido de la justicia, un individuo incorruptible que aparece en el momento mas desesperado y nos salva, es fuertemente reconfortante. Hasta uno podría hallar los orígenes de la idea en las religiones – sin ir mas lejos, el siempre mentado paralelismo entre Superman y Jesucristo, el caso extremo de héroe blanco, interventor en la vida humana, generador de milagros y dotado de valores morales altísimos e intachables -, y encontrar solaz en la idea de que, en el momento mas desesperado de nuestras vidas, ese individuo saldrá del anonimato y vendrá a rescatarnos.

Pero si la idea del superhéroe es la del interventor divino por naturaleza, no es menor la idea del individuo que ha descubierto un poder y ha decidido ponerlo al servicio de los demás. Semejante poder podría utilizarlo para un beneficio personal, para vivir en el anonimato y mejorar su nivel de vida, o simplemente volcarse al lado del mal… pero ha elegido un camino altruista y he allí la épica de su causa. Desde los héroes por nacimiento – Superman, Thor, los Hombres X – hasta los héroes por accidente – Spiderman, Iron Man, Flash… gente que se topó con una circunstancia anormal, ganaron sus poderes y alteraron su vida para utilizarlos para la causa del bien – han optado por abrazar una causa idealista porque han aprendido una lección y ahora quieren devolverle al mundo lo que han descubierto. Pero el caso de Batman es muy distinto. El no es un héroe sino una víctima, un individuo consumido por el dolor. Es un hombre enfrentado a opciones de vida – volverse un criminal, un asesino vengador, hundirse en la depresión – y ha elegido descartar las obvias para crear su propio camino, uno que está marcado por el castigo pero no por la venganza, que prefiere aterrorizar antes de asesinar. Es el único superhéroe que descubre, en la travesía, que la única manera de saciar su furia interior es tener una fuerte conducta moral y un férreo sentimiento de justicia porque va a atravesar un camino que está en el filo mas fino de la cornisa. Desde niño hasta adulto, es un individuo que pasa años buscando su causa y su identidad… y eso es algo único en el mundo del comic. Superman siempre supo que sería bueno. Tuvieron que matar al tío Ben para que Spiderman supiera que sus superpoderes debían estar al servicio del bien. El Capitán América es un individuo chapado a la antigua, que siempre creyó en la nación y la justicia. Pero los límites no están tan claros con Batman; está en un tris de ser considerado un criminal y todo su accionar puede ser catalogado como clandestino, violento y hasta paranoico. Y aún con todo ello, lo que lo separa del lado oscuro es su regla de no matar – lo que no implica ser despiadado en sus acciones -, una regla que siempre se encuentra en riesgo de ser traspasada ya que el accionar de sus enemigos es sangriento. Si Batman violara la regla y liquidara a asesinos seriales de la talla del Joker o Bane, Ciudad Gótica sería un lugar mejor… pero el encapotado dejaría de ser admirable y pasaría a ser un mero violento mas – perseguido de manera incansable por las fuerzas del orden y por su propia conciencia -, sólo que con fetiche por los disfraces y los gadgets.

Es por esto – y por mucho mas – que Batman es el mejor personaje del mundo del comic. Sin discusiones, no importa si sos fan de DC, Marvel u otro personaje de una editora independiente. Es una figura plena de facetas y dilemas, es el héroe que viste de negro y actúa como un criminal pero trabaja para el lado de los buenos. Y es el tipo que estuvo toda la vida buscando un balance que finalmente halló cuando creó su violento alter ego en la figura de un disfraz de murciélago.

En mi vida he visto pocas películas de superhéroes que sea hermosas. No sólo por la estética, sino por la pureza y la épica de sus ideas. Superman 1978 es el ejemplo mas cabal de ello, de ver la evolución del héroe hasta descubrir su lugar en el mundo, de ver cómo interviene para salvar al inocente. Porque las mejores películas de superhéroes no se lucen cuando dos tipos con superpoderes se dan murra, sino cuando el héroe aparece de la nada y evita que alguien muera. Spiderman 2 es otro hermoso ejemplo, con spidey congelando en el aire patrulleros que salieron volando y que casi aplastan a un grupo de transeúntes en su alocada persecución a un villano; o salvando un tren de la manera mas absurda posible, pero viendo como la gente lo adora, lo cuida, protege su identidad e incluso es capaz de interponerse (aunque la resistencia sea inútil) ante la amenaza de turno con tal de defenderlo cuando está herido. Ese es el espíritu, diría Rutger Hauer. El espíritu de sacrificio, de salvación, de intervención en nuestras vidas para hacer de este un mundo mejor.

Batman Begins es una película gloriosa en muchos sentidos, y es una lástima que la historia la opaque por ese monumento épico que es The Dark Knightel mejor filme sobre superhéroes sin discusión alguna -. Yo no odio los filmes de orígenes – esos donde te comés una hora viendo lo que le pasa al tipo hasta que gana sus poderes y se pone el traje que tanto estabas esperando – sino que los amo, porque es la manera de entender del todo al protagonista, sus causas, sus motivaciones. He allí la falla de otros grandes filmes como Batman 1989, porque simplemente aparecés en medio de la refriega y no sabés por qué estos tipos se disfrazan de esta manera y cómo llegaron a esto. Pero en Batman Begins hay una hermosa evolución. Como solo los grandes libretistas pueden hacerlo – caso de Peter Jackson – , basta un puñado de líneas y minutos para entender la relación de Bruce Wayne niño con su padre y emocionarse con ella. Un tipo tranquilo, profundamente bueno y generoso, pacífico y protector, ese hombre que es capaz de seguir protegiendo a su hijo del horror aunque se esté muriendo desangrado en un callejón de Ciudad Gótica. Ese niño que siempre está al borde de las lágrimas, profundamente emotivo con su padre desde antes del incidente, y que sólo logra hacer catarsis frente a su mayordomo (un gigantesco Michael Caine, faro moral de Wayne – niño y adulto – en todo momento). Ese dolor que desgarra el alma y que hace que el Bruce Wayne adolescente busque consuelo en la venganza. Y cuando se la arrebatan – el asesino de sus padres es liquidado frente a sus ojos para evitar que atestigüe contra el capo mafioso que controla la ciudad -, se cuestiona de qué va el mundo. Si odias toda tu vida a un enemigo y éste desaparece, ahora ¿de qué se tratará tu vida?. ¿Seguirás sumido en el odio y la frustración o la canalizarás de alguna manera?.

Pero allí es donde comienza la odisea gloriosa de Christopher Nolan y David S. Goyer, porque tienen que buscar la explicación posible de cómo este tipo atormentado por el odio logre controlarlo y encuentre una causa que lo apacigüe. De cómo este joven se transformará de manera creíble en un vigilante disfrazado que siembra el terror entre los criminales. Unido a una causa de violentos idealistas – la Liga de las Sombras -, se convertirá en un arma viviente. Pero he allí su decisión fundamental: el no matar. Si a la justicia pero no al castigo implacable. Sabiendo que su vida está en juego, el tipo se planta en sus trece y acepta enfrentarse contra toda esta sociedad secreta, demoliéndola hasta el punto de creerla extinta, pero salvando a su mentor, porque le ha mostrado un camino imperfecto pero adecuado para sus intereses, y porque su mentor mismo es un individuo que participa en esta movida por su propia pérdida personal. Una decisión que mas tarde lamentará con todas las letras.

Lo que sigue es la construcción del mito, el ver de qué manera fantástica van cayendo las piezas en la leyenda que todos conocemos – la baticueva, la confección del traje, “esos juguetes maravillosos” que fabrica Lucius Fox – y, sobre todo, la elaboración de la relación de Jim Gordon. Es fabulosa la bonhomía de Gary Oldman – cast against type – como hombre de familia, policía de calle que ama su profesión y al cual, por una cuestión de supervivencia, solo le queda ser indiferente ante la corrupción que le rodea. Este hombre gentil capaz de expresarle cariño – “está todo bien” – a un niño de diez años desolado utilizando las mismas palabras de su padre y convirtiéndose de manera fugaz aunque de sombra persistente en una figura paterna. Ese hombre simple al que sólo le bastó un gesto simbólico – poner el abrigo del fallecido padre en los hombros del niño, exponiendo que ahora él ocupa su lugar, el único hombre / sobreviviente de la familia Wayne – para demostrarle a ese chico que el mundo no se había terminado… y que ahora se convierte en un invaluable aliado, un tipo deseoso de actuar – y por eso se pliega con entusiasmo a la cruzada – para mejorar el mundo en el cual vivirán sus hijos.

Es posible que los villanos de Batman Begins no sean los mejores de la historia del cine, o siquiera del universo cinematográfico de las adaptaciones de DC Comics. El Espantapájaros es un mero secuaz; Carmine Falcone es un brillante hampón que sabe leer el mundo pero su participación está muy acotada; y Ra’s Al Ghul, el líder de una causa idealista centenaria que cree manejar los hilos del destino de toda la civilización humana, gestando purgas y revoluciones cuando la sociedad se asoma a la decadencia. Pero hay cierta ceguera en su enfoque, ya que en el final le explica a Bruce Wayne que han querido destruir Ciudad Gótica durante años y su primer intento fue con la presión económica, hundiendo a la ciudad en una crisis que sólo Thomas Wayne – y su altruismo – logró contrarrestar sin conocer las oscuras fuerzas que estaban en su contra – he allí al primer superhéroe de la familia, un individuo que trabajó para mejorar la sociedad donde vivía, que peleó por sus ideales sin saber que estaban siendo saboteados desde la clandestinidad, y cuyo esfuerzo terminó por costarle la vida -. Incapaz de reconocer la capacidad de redención, Al Ghul solo conoce un método – el de la tierra arrasada – para devastar una sociedad corrupta y poder sanitizarla. Pero Batman es la opción intermedia, el cruzado que puede inspirar a otros y que puede desmantelar el crimen trabajando al lado de los oficiales de la ley que son honestos. Una lucha por el espíritu de Ciudad Gótica que Nolan desarrollará con maestría en sus siguientes entregas, The Dark Knight y The Dark Knight Rises.

Habiendo visto por enésima vez Batman Begins hace apenas un puñado de horas, entendí que mi review histórica era correcta pero no le hacía verdadera justicia a semejante filme, y he aquí el esfuerzo de mi talento. Exponer las ideas, los conflictos y la visión detrás de un filme que es mucho mas importante de lo que parece. Scorsese dice que los filmes de superhéroes no son auténtico cine, pero está equivocado – acá no andamos con medias tintas ni corrección política debido a lo enorme de su carrera como cineasta -. El buen cine de superhéroes – el gran cine de superhéroes – puede ser inteligente e deslumbrante, puede ser una comunión de ideas y mitología, puede ser un gran show pero también algo memorable que inspire a otros géneros y otros cineastas – ¿acaso Scorsese, Tarantino, Ford Coppola no crecieron a la sombra de innumerables títulos serie B e indie de los años 50 y 60, desde El Monstruo de la Laguna Negra hasta otros títulos fantásticos de Jack Arnold, desde La Guerra de los Mundos hasta las primeras aventuras cinematográficas de Stanley Kubrick, desde Sam Fuller hasta Sam Peckinpah y otros cineastas independientes?; porque el talento del cineasta supera a la limitación del presupuesto y al preconcepto sobre el género donde actúa, porque cuando somos chicos mamamos cine comercial y allí se encuentran escondidos verdaderos artesanos al servicio de su arte; ¿acaso discriminaríamos a King Kong (1933) por ser, en un principio, una mera película de monstruos gigantes? -. Los grandes directores crecieron admirando filmes monumentales pero también películas efectistas, viendo desde el encuadre hasta las ideas que posee el libreto. Cuando un director de la talla de un Christopher Nolan, Tim Burton, James Mangold o Sam Raimi se asoman en el género, es porque el concepto de superhéroe es una excusa para mostrar un universo rico en ideas que trascienden mas allá de los prejuicios sobre género o formato. No hay nada mas ancestral, épico y admirable que la mitología del héroe, del hombre elegido, justo e inexpugnable que decide cambiar el mundo para hacerlo mejor embarcándose en una cruzada contra el mal… aunque este esté compuesto por fuerzas abrumadoras. La diferencia es el traje de la ocasión pero la idea – y la emoción de la cruzada – es la misma.

LA SAGA MODERNA DE BATMAN

Batman (1989), Batman Vuelve (1992), Batman Eternamente (1995), Batman y Robin (1997). En el 2005 Christopher Nolan retomaría la saga y se despacharía con una trilogía que comprende Batman Inicia (2005), Batman, el Caballero de la Noche (2008) , y Batman: el Caballero de la Noche Asciende (2012). Gotham (2014 – ) es una serie de televisión que narra los primeros tiempos de James Gordon en la policía de Ciudad Gótica. El encapotado ingresaría al nuevo universo cinemático de la DC Comics en Batman vs Superman: El Origen de la Justicia (2016) – La Liga de la Justicia (2017)